Este verano, el Teatro Popular de Berlín, llamado Volksbühne, quería hacer algo diferente. Lo que normalmente es un escenario se ha convertido en una piscina gratuita durante el verano, bautizada como Volksbad, la piscina para el pueblo. Pero la iniciativa ha acabado estando en el centro de una polémica racista por un evento. Específicamente, por una excursión para que niños y jóvenes afroamericanos aprendieran a nadar.
El evento lo organizó la asociación contra el racismo “Cada uno enseña a uno” y Volksbühne extendió la invitación con el objetivo de derribar algunas barreras que normalmente mantendrían a estos niños alejados de la piscina. No era la primera vez que una organización reservaba el espacio —semanas antes lo hizo una que atiende a personas sin hogar—, pero esta excursión provocó una ola de críticas y amenazas.
Prácticamente todos los partidos políticos tuvieron una opinión sobre la excursión para niños afroamericanos y, además, se convirtió en una parte de la campaña de los ultraderechistas de Alternativa para Alemania (AfD).
Miembros de la formación de los socialdemócratas, el SPD, los izquierdistas de Die Linke y Los Verdes endurecieron su discurso contra el racismo en Alemania. El otro espectro de la política alemana tenía otra opinión. "Entendí que Volksbad significaba 'una piscina para todos'", dijo Stefan Evers, senador de la Unión Democristiana (CDU).











