Se trataba de una actividad para niños negros de Berlín y sus familias, ofreciéndoles una tarde exclusiva en una pileta al aire libre habilitada por un teatro local.

Sin embargo, los planes, previstos para principios de este mes, tuvieron que cancelarse después de que voces de ultraderecha y conservadoras los aprovecharan para generar indignación, obligando a los organizadores a defenderse de correos electrónicos y amenazas racistas.

El teatro Volksbühne de Berlín declaró que había extendido la invitación con la esperanza de derribar algunas de las barreras que normalmente impedían a estos niños acceder a la pileta. Si bien otros grupos habían sido invitados a usar el recinto de forma exclusiva sin incidentes, la idea de que niños negros disfrutaran de una tarde en una pileta pública resultó controvertida para algunos.

“Berlín es una ciudad habitable, diversa, vibrante y libre. ¿Por qué necesitamos espacios seguros?” La política local demóccristiana Aileen Weibeler lo expresó en redes sociales, mientras que la colíder del partido ultraderechista Alternativa para Alemania, Alice Weidel, lo describió como un “apartheid” en el que “a las personas blancas se les niega temporalmente el acceso”.