David WainerThe Wall Street Journal Actualizado Mi�rcoles,
agosto
22:45Las acciones de Moderna siempre se han visto impulsadas por narrativas extremas. Durante la pandemia, sus acciones cotizaban como si el ARNm fuera a transformar la medicina de la noche a la ma�ana, y su capitalizaci�n burs�til alcanz� un m�ximo cercano a los 200.000 millones de d�lares. Luego lleg� la resaca: las ventas de vacunas se desplomaron y los inversores pusieron en duda la cartera de productos de la empresa.Ahora el p�ndulo est� oscilando en sentido contrario y, tal vez, volviendo a sobrepasar de nuevo la realidad.Las acciones se dispararon un 177% en una sola sesi�n el mi�rcoles -la mayor subida en un solo d�a registrada por una empresa del S&P 500 en m�s de dos d�cadas- despu�s de que Moderna y su socio MSD [la compa��a se denomina Merck & Co., Inc en EEUU y Canad�] dieran a conocer los resultados positivos de los ensayos en fase avanzada de su vacuna personalizada de ARNm contra el melanoma.Al final de la semana pasada, la capitalizaci�n burs�til de Moderna se situ� en torno a los 60.000 millones de d�lares, frente a los aproximadamente 25.000 millones de d�lares que ten�a antes del anuncio. Junto con MSD y BioNTech, que est� probando su propia vacuna personalizada contra el c�ncer basada en ARNm, el tr�o sum� unos 80.000 millones de d�lares en capitalizaci�n burs�til en cuesti�n de d�as, lo que augura una nueva era en el tratamiento del c�ncer.Para saber m�sEste anuncio supone un gran salto en el campo de la oncolog�a personalizada. Aunque los datos del ensayo se dar�n a conocer en un pr�ximo congreso, las empresas han adelantado que los pacientes a los que se administr� la vacuna personalizada junto con Keytruda, de MSD, presentaban una probabilidad significativamente menor de sufrir una reca�da del melanoma que aquellos que recibieron �nicamente Keytruda.Al tratarse de la primera validaci�n en fase avanzada de una vacuna contra el c�ncer basada en ARNm, estos resultados aportan datos alentadores sobre el amplio potencial contra el c�ncer de la plataforma de vacunas de Moderna. Sin embargo, las cifras financieras invitan a la reflexi�n. Daina Graybosch, analista de Leerink Partners, prev� que la terapia genere unas ventas anuales de unos pocos miles de millones para 2032. Incluso en el mejor de los escenarios, si la vacuna alcanzara un m�ximo de 10.000 millones de d�lares en ventas anuales para el consorcio, eso podr�a suponer unos 40.000 millones de d�lares de valor de mercado a�adido para las dos empresas juntas, afirma. Eso es menos de lo que el mercado gana en una sola tarde.La raz�n principal del escepticismo es que el �xito en el melanoma dista mucho de ser una prueba de que el enfoque vaya a funcionar en otros casos. Cada tumor es diferente, y el melanoma se adapta excepcionalmente bien a esta terapia.La vacuna analiza el tumor del paciente, selecciona hasta 34 mutaciones como dianas y entrena al sistema inmunitario para que las reconozca. Sin embargo, por lo general solo dos o tres generan una respuesta inmunitaria significativa, explica Graybosch. En el melanoma, la abundancia de mutaciones proporciona a la vacuna m�s dianas con las que trabajar, mientras que la relativa sensibilidad del tumor a la inmunoterapia aumenta las posibilidades de que esas dianas produzcan una respuesta inmunitaria.Los tipos de c�ncer que MSD y Moderna se proponen abordar a continuaci�n son menos indulgentes. El c�ncer de ri��n presenta menos mutaciones a las que dirigirse, mientras que el c�ncer de vejiga tiene un entorno tumoral m�s supresor. Y algunos de los tumores m�s dif�ciles de tratar, como el c�ncer de p�ncreas, son notoriamente resistentes a los tratamientos inmunoter�picos.Luego est�n los aspectos econ�micos del f�rmaco. Los medicamentos tradicionales se fabrican a granel. Esta vacuna es diferente: un cirujano extirpa el tumor y lo env�a a un laboratorio, donde se secuencian sus mutaciones y un algoritmo identifica los objetivos para una vacuna de ARNm personalizada. Al igual que otras terapias personalizadas, se trata de una forma mucho m�s cara de fabricar un medicamento.La soluci�n obvia es cobrar m�s. Las empresas no han especificado cu�nto, pero, bas�ndonos en terapias comparables, el tratamiento completo podr�a costar en torno a los 300.000 d�lares. Sin embargo, a medida que sube el precio, surgen problemas en Europa, donde los sistemas sanitarios negocian de forma agresiva.Adem�s, es posible que las empresas tengan menos margen para cobrar m�s a los pacientes estadounidenses que a los europeos, ya que la Administraci�n Trump est� impulsando pol�ticas que vinculan m�s estrechamente los precios de los medicamentos en EEUU a los que se pagan en otros pa�ses ricos.El resultado podr�a suponer unos m�rgenes considerablemente inferiores a los de los medicamentos convencionales, que pueden superar el 90%. Al menos al principio, los m�rgenes brutos podr�an situarse entre el 50% y el 80%, afirma Graybosch.Esto plantea un dilema a los inversores de Moderna. Tal y como explica Luca Issi, analista de RBC Capital Markets, el mercado est� valorando la posibilidad de que la vacuna se convierta en algo parecido a Keytruda o a Opdivo, medicamentos que contribuyeron a impulsar la revoluci�n de la inmunoterapia de puntos de control y que demostraron su eficacia en una amplia gama de tipos de c�ncer. Sin embargo, la vacuna podr�a resultar eficaz �nicamente en un conjunto mucho m�s reducido de tumores.La mayor promesa del ARNm podr�a residir en su uso para prevenir el c�ncer en personas con alto riesgo, antes de que la enfermedad se instale. Una vacuna en el sentido m�s estricto de la palabra, como dice Graybosch. Eso podr�a suponer un cambio revolucionario. Pero a�n estamos muy lejos de alcanzar esa meta.Por ahora, parece que el entusiasmo de esta semana se va a topar con la cruda realidad de los tumores y la econom�a.Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del ingl�s por C. Garc�a










