TORONTO (AP) — El presidente estadounidense Donald Trump dice que su país no necesita a Canadá. Pero cada día, aproximadamente 4 millones de barriles de crudo canadiense fluyen hacia el sur, lo que ayuda a abastecer de combustible a autos, camiones y aviones, y a proveer a la industria de Estados Unidos.Y el petróleo es apenas el comienzo.Canadá también suministra aluminio, potasa a granjas y autopartes para una industria automotriz desarrollada a ambos lados de la frontera.“¡No necesitamos a Canadá; ellos nos necesitan a nosotros!”, publicó Trump esta semana, repitiendo su añeja afirmación.Sin embargo, Trump ha impuesto un arancel del 50% al aluminio canadiense, a la vez que reconoció que Estados Unidos necesita desesperadamente ese metal.“Este país necesita aluminio desesperadamente”, manifestó Trump. “No lo tenemos. Lo obtenemos casi todo de Canadá, en su mayor parte, y lo necesitamos muchísimo”.La contradicción subraya cuán entrelazadas están las dos economías, y cuánto se podría perder si la guerra comercial de Trump alcanza a más de la energía, los materiales y las cadenas de suministro de los que Estados Unidos todavía depende de Canadá para abastecerse.
Canadá impulsa a la industria estadounidenseCanadá es el segundo mayor socio comercial de Estados Unidos después de México, y la energía está en el corazón de esa relación.Ambos países intercambiaron aproximadamente 872.000 millones de dólares en bienes y servicios el año pasado. Las importaciones de crudo canadiense equivalen a casi el 20% del consumo total de petróleo en Estados Unidos, según la Administración de Información Energética de ese país, que forma parte del Departamento de Energía.Daniel Béland, profesor de ciencias políticas en la Universidad McGill, señaló que el alegato de Trump de que Estados Unidos no necesita a Canadá es “absolutamente falso”, y citó la dependencia estadounidense del petróleo y el gas natural canadienses, y de industrias profundamente integradas como la automotriz.











