El Gobierno de Abelardo De la Espriella convirtió el traslado de 20 presos considerados de alta peligrosidad en una nueva demostración de su estrategia de seguridad. Los reclusos fueron sacados de cárceles de Barranquilla y enviados a Bogotá, en un operativo presentado por el propio mandatario como parte de su ofensiva para recuperar el control de las prisiones y frenar la actividad criminal desde los centros penitenciarios. Las imágenes difundidas por el presidente muestran a los internos con la cabeza rasurada, uniformes penitenciarios y esposas en manos y pies, mientras son custodiados por integrantes del Grupo de Operaciones Especiales del INPEC, equipados con armas largas y chalecos antibalas. TE RECOMENDAMOS CÉSAR HILDEBRANDT Y SU CONTUNDENTE RESPUESTA A AMIGO DE KEIKO, DAMIÁN VALENZUELA | LA VERDAD A FONDO El Gobierno informó que los detenidos permanecerán temporalmente en Bogotá antes de ser distribuidos en diferentes establecimientos penitenciarios del país. Entre ellos hay integrantes de Los Pepes y Los Costeños, organizaciones señaladas por su participación en actividades de extorsión y narcotráfico en Barranquilla. La cárcel, uno de los primeros frentes La operación forma parte de una política que el mandatario definió alrededor del fortalecimiento de la autoridad estatal. De la Espriella sostiene que las cárceles no pueden convertirse en centros desde los cuales los grupos criminales continúen ordenando extorsiones, amenazas u otras acciones delictivas. "Mientras yo sea presidente, los criminales no impondrán sus reglas. Aquí manda el Estado, manda la autoridad y manda la ley", afirmó. El Gobierno sostiene que en las primeras tres semanas de administración más de 400 personas privadas de la libertad han sido trasladadas a otros establecimientos. La primera medida de este tipo adoptada por el nuevo presidente fue la reubicación de 117 internos desde Itagüí hacia cárceles de máxima seguridad. La ofensiva también está acompañada por un balance de resultados operativos. Según cifras divulgadas por el Ejecutivo, en las últimas 24 horas fueron capturadas 51 personas, incautadas 14 armas de fuego y 317 municiones y destruidos siete laboratorios dedicados al procesamiento de pasta base de coca. Desde el 7 de agosto, agregó, se contabilizan 8.424 capturas, 21 cabecillas afectados y la incautación de 31.174 kilos de estupefacientes, incluidos 13.669 kilos de cocaína. Una estrategia inspirada en modelos regionales La puesta en escena del operativo generó comparaciones con la política penitenciaria de Nayib Bukele en El Salvador. La cabeza rapada de los reclusos, los uniformes y el despliegue de seguridad recuerdan las imágenes difundidas desde el Centro de Confinamiento del Terrorismo, uno de los símbolos de la política de seguridad salvadoreña. El modelo de Bukele ha sido una referencia explícita para De la Espriella desde su campaña. Entre sus propuestas figura la construcción de 10 megacárceles en zonas apartadas del territorio nacional para concentrar allí a los internos considerados más peligrosos. Sin embargo, mientras esos proyectos requieren mayores recursos y planificación, el Gobierno comenzó por medidas que pueden ejecutarse con mayor rapidez.
Abelardo de la Espriella exhibe el traslado de presos de “alta peligrosidad” y hace publicidad a su política de mano dura
Desde el inicio de su administración, se han efectuado más de 400 traslados y 8.424 capturas, en un modelo de seguridad que inspira sus acciones en la política de Nayib Bukele en El Salvador.













