NoticiaRecuperar el control territorial, perseguir a estructuras terroristas y cerrar comunicación con esos grupos hacen parte de las instrucciones.El presidente Abelardo De La Esperilla. Foto: Néstor GómezSUBEDITOR DE JUSTICA26.08.2026 15:11 Actualizado: 26.08.2026 15:11
La transmisión de mando de la nueva cúpula militar y policial dejó algo más que el relevo de los oficiales que estarán al frente de la Fuerza Pública. Desde la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova, en Bogotá, el presidente Abelardo De La Espriella trazó cinco órdenes que marcarán la operación de las Fuerzas Militares y la Policía durante el comienzo de su gobierno: recuperar el control territorial, intensificar la ofensiva contra las estructuras armadas, golpear sus fuentes de financiación, cerrar cualquier canal de comunicación con esas organizaciones y reforzar la coordinación entre las fuerzas.Fue la primera ceremonia de transmisión de mando encabezada por el primer mandatario desde que asumió la Presidencia y marchó junto a los nuevos comandantes, la dirección de la Policía y el ministro de Defensa, Jorge Mora. El acto sirvió para poner en manos de la nueva línea de mando las instrucciones que el Gobierno pretende convertir en resultados operacionales.“Señor presidente, con la ayuda de Dios, bajo su direccionamiento y liderazgo como conductor político, comandante en jefe de las Fuerzas Militares y de la Policía, asumo este cargo con todo mi compromiso, mi honor y, sobre todo, con la dedicación que empeñaremos para recuperar la seguridad de los colombianos y comenzar a construir, de su mano y junto al mando institucional, la patria que tanto necesita el pueblo colombiano. Por siempre, firmes por la patria”, dijo el ministro Mora al recibir el reconocimiento de las tropas.Recuperar el control territorial de los terroristasLa primera orden quedó dirigida a recuperar la presencia del Estado en las zonas donde las estructuras armadas mantienen capacidad de control, intimidación o injerencia sobre las comunidades. De La Espriella puso esa tarea directamente en cabeza de los nuevos comandantes.“No habrá un solo lugar de la geografía donde la República renuncie a ejercer su autoridad. Esa es la orden, señores generales, señores almirantes: a recuperar la seguridad en el marco de la Constitución y la ley”, manifestó el mandatario.La instrucción supone operaciones para mantener presencia de la Fuerza Pública más allá de las acciones puntuales contra objetivos específicos. El propio presidente señaló que el propósito es que el Estado llegue, permanezca y ejerza autoridad en las zonas donde operan organizaciones armadas.Presidente Abelardo De La Espriella. Foto:Néstor Gómez/EL TIEMPO.“Tenemos que hacer presencia efectiva y permanente en todo el territorio nacional. El Estado tiene que llegar primero, permanecer y hacerse respetar con fundamento en la Constitución y la ley. Ningún compatriota puede sentirse a merced del terrorismo. Donde haya una amenaza contra la gente, allí tiene que estar la Fuerza Pública”, agregó.En esa misma línea, De La Espriella impartió una instrucción sobre la forma en que su Gobierno y la Fuerza Pública deberán referirse a las organizaciones armadas: serán tratadas como estructuras terroristas y no se utilizarán denominaciones que, según el mandatario, les atribuyan algún carácter político. “En este país no hay disidentes, grupos subversivos, ni alzados en armas. Mucho menos estructuras con legitimidad política. En mi gobierno está absolutamente prohibido disfrazar con eufemismos la naturaleza de quienes aterrorizan al pueblo a punta de pistola y dinamita. Son terroristas y así los vamos a tratar”, afirmó.Además, el presidente sostuvo que estas organizaciones financian sus acciones mediante el narcotráfico, la extorsión, el secuestro, la minería ilegal, el contrabando y el robo de combustible, actividades que también quedaron dentro de los objetivos de la nueva estrategia de seguridad.Presidente Abelardo De La Espriella encabeza transmisión de mando de la nueva cúpula. Foto:Jesús Blanquicet.Perseguir, capturar o neutralizar a las estructuras armadasLa segunda orden apunta directamente a las operaciones militares y policiales. El Gobierno descartó abrir espacios de diálogo con las organizaciones que continúen en armas y estableció como alternativa el sometimiento a la justicia para quienes decidan abandonar la actividad criminal.“Los que quieran abandonar la criminalidad pueden someterse a la justicia a través de los mecanismos establecidos por la ley. Pero quienes persistan en la violencia, continúen atacando a Colombia y sigan creyendo que pueden doblegar al Estado mediante el terrorismo recibirán su merecido en el campo de batalla”, sostuvo De La Espriella.En ese frente, la orden entregada a los comandantes es mantener las operaciones para ubicar a los integrantes y cabecillas de esas organizaciones, capturarlos o neutralizarlos en desarrollo de las acciones de la Fuerza Pública.“La Fuerza Pública, por orden de su comandante en jefe, los va a enfrentar sin descanso para neutralizarlos o capturarlos y llevarlos ante la justicia, donde tendrán que responder por todo el daño que le hacen a la patria”, afirmó.El presidente acompañó esa instrucción con un balance de los primeros días de su administración. Según las cifras entregadas durante la ceremonia, desde el 7 de agosto han sido neutralizados 21 cabecillas, más de 530 personas han sido capturadas, se han incautado 13 toneladas de cocaína y destruido 83 puntos destinados a la producción de estupefacientes.El presidente De La Esperilla saluda al comandante de las Fuerzas Militares, general Erik Rodríguez. Foto:CortesíaGolpear las finanzas de las organizacionesLa tercera orden cambia parte del foco desde los hombres hacia los recursos que sostienen las estructuras. Narcotráfico, extorsión, secuestro, minería ilegal, contrabando y robo de hidrocarburos fueron identificados por el presidente como fuentes de financiación que deberán ser perseguidas por las autoridades.“Hay que perseguir las finanzas de los terroristas, desmantelar sus redes, combatirlos sin descanso hasta darlos de baja o capturarlos para ponerlos a disposición de la justicia”, señaló.Dentro de ese componente aparece una instrucción impartida tres días antes de la transmisión de mando: atacar el robo de hidrocarburos y la cadena criminal asociada a esta actividad. De La Espriella sostuvo que esos recursos terminan financiando organizaciones responsables de ataques contra la población y la Fuerza Pública.“Hace apenas tres días impartí la orden perentoria de ponerle fin al robo de más de 1 billón y medio de barriles de hidrocarburos al año. Una fuente de financiación criminal que se ha tolerado con una pasividad inaceptable”, aseguró el mandatario.La persecución de esos recursos obligará a combinar operaciones en terreno con inteligencia militar y policial, investigación criminal e identificación de las redes que permiten mover y administrar el dinero obtenido de las economías ilegales.La unidad esta conformada por tres batallones de Despliegue Rápido. Foto:CortesíaCerrar cualquier comunicación con los grupos armadosLa cuarta orden fija una ruptura con los mecanismos de interlocución utilizados anteriormente con organizaciones armadas. De La Espriella aseguró que ningún funcionario está autorizado para establecer comunicaciones con esos grupos y advirtió sobre consecuencias judiciales para quien incumpla la instrucción.“Absolutamente nadie está autorizado para establecer comunicación con los grupos terroristas. Funcionario o particular que lo haga será llevado ante los tribunales. Se acabó ese jueguito de andar contemporizando con los enemigos de la patria”, dijo.A esa decisión se suma la continuidad de las extradiciones de personas requeridas por autoridades extranjeras. El presidente aseguró que durante sus primeros 17 días de gobierno firmó 30 extradiciones y anunció que continuará autorizándolas una vez se cumplan los procedimientos establecidos por la ley.La directriz fue resumida durante su intervención en una frase que también define el tratamiento que el Ejecutivo dará a las organizaciones armadas durante esta etapa: “No más a la falsa paz que arrodilla al Estado, la paz se impone con la fuerza de las armas y las leyes de la República”.Presidente Abelardo De La Espriella encabeza transmisión de mando. Foto:Jesús Blanquicet.Unificar inteligencia, operaciones y presencia de la Fuerza PúblicaLa quinta orden recae sobre la manera en que deberán operar las instituciones. El presidente reclamó coordinación entre Ejército, Armada, Fuerza Aeroespacial y Policía, con intercambio de inteligencia y operaciones articuladas bajo una misma línea de mando.“Esta visión demanda inteligencia, coordinación entre las fuerzas. Tenemos que ser un solo cuerpo monolítico, sin divisiones, sin vanidades, bajo una misma bandera: la bandera de la República de Colombia”, indicó.El nuevo esquema estará encabezado en las Fuerzas Militares por el mayor general Erick Rodríguez Aparicio, quien asumirá como comandante general. A su lado estará el mayor general Carlos Enrique Carrasquilla Gómez como jefe de Estado Mayor Conjunto, posición desde la cual tendrá responsabilidad en la coordinación operacional de las fuerzas.En el Ejército Nacional asumirá el mayor general José Bertulfo Soto Sánchez, acompañado por el brigadier general Rodolfo Morales Franco como segundo comandante. La Armada Nacional quedará bajo el mando del vicealmirante Javier Alfonso Jaimes Pinilla, con el mayor general Rafael Olaya Quintero en la segunda comandancia.Por la Fuerza Aeroespacial Colombiana estará el mayor general Juan Jaime Martínez Ossa como comandante y el mayor general Juan Mosquera Dueñas como segundo comandante. En la Policía Nacional, el general Jesús Alejandro Barrera asumirá la dirección, mientras el general Norberto Mujica estará en la subdirección.El respaldo presidencial a los nuevos mandos también quedó acompañado de una exigencia sobre su actuación. De La Espriella aseguró que acompañará a los uniformados durante las operaciones de su gobierno, pero advirtió que ese apoyo estará condicionado al cumplimiento de la ley y a los resultados.“Voy a estar con ustedes, apoyándolos, animándolos y respaldándolos. Tienen en este presidente a un aliado de todas las horas”, expresó. Acto seguido fijó el límite de ese respaldo: “Pero ese respaldo no es un cheque en blanco. Exijo disciplina. Exijo honor, respeto por la ley, resultados, resultados. La autoridad de la Fuerza Pública será tanto más respetada cuanto más recta sea su conducta”.Presidente Abelardo De La Espriella lideró consejo de seguridad con la nueva cúpula militar. Foto:Cortesía MindefensaLa ceremonia también cerró el ciclo de los oficiales que estuvieron al frente de la Fuerza Pública. Durante el acto fueron reconocidos el general Hugo López, el general Royer Gómez, el general Carlos Silva, el almirante Juan Ricardo Rozo y el general William Rincón, integrantes de la cúpula saliente, quienes recibieron la Orden de San Carlos.Con los nuevos comandantes ya posesionados, las instrucciones quedaron trasladadas al terreno operacional. “La seguridad no se reduce a una declaración de tipo político. Debe sentirse en las calles, en los campos, en los ríos, en las carreteras y en cada hogar de la patria”, dijo De La Espriella ante los oficiales que desde ahora tendrán bajo su mando la ejecución de esas órdenes.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








