Noticia Exclusivo suscriptores El relevo de 25 generales y almirantes abre una nueva etapa en las FF. MM. Recuperar aeronaves y fortalecer inteligencia, entre los desafíos.El presidente Abelardo De La Esperilla y la nueva cúpula militar. Foto: CortesíaSUBEDITOR DE JUSTICA22.08.2026 22:40 Actualizado: 22.08.2026 22:40

Uno de los primeros movimientos del presidente Abelardo De La Espriella para poner en marcha su política de seguridad y defensa dejó por fuera de la línea de mando a 25 generales y almirantes de las Fuerzas Militares. La salida de los oficiales se produjo tras el anuncio de la nueva cúpula y marca el comienzo de una reorganización con la que el Gobierno busca aumentar las operaciones contra las organizaciones armadas que, durante los últimos cuatro años, ampliaron sus filas, extendieron su presencia a más municipios y ajustaron sus formas de delinquir.La nueva línea de mando fue anunciada desde la nueva sede de la presidencia, en el Batallón Paraíso en Barranquilla, y será reconocida oficialmente el próximo miércoles 26 de agosto. Desde ese momento, tendrá que ejecutar la orden presidencial de recuperar control territorial, pero lo hará con un Ejército que, según el empalme del sector Defensa de 2026, enfrenta un déficit presupuestal de $ 14 billones, problemas de movilidad aérea y equipos fuera de servicio.En medio del relevo de oficiales, hay un regreso que marca la conformación de la nueva cúpula. El mayor general Erik Rodríguez Aparicio, quien salió de las Fuerzas Militares durante el gobierno de Gustavo Petro, volverá al uniforme para asumir como comandante general. Su retorno ocurre meses después de que, durante un consejo de seguridad en el Meta, expusiera reportes de inteligencia sobre el control social que estructuras armadas ejercían en zonas rurales de ese departamento. Semanas después, dejó la institución. Ahora tendrá bajo su mando a las tres fuerzas.El general Erik Rodríguez. Foto:CortesíaComo jefe de Estado Mayor Conjunto fue designado el mayor general Carlos Carrasquilla Gómez. En el Ejército, el mando quedó en cabeza del mayor general José Bertulfo Soto Sánchez y el brigadier general Rodolfo Morales Franco asumirá como segundo comandante. Para dirigir la Armada fue designado el vicealmirante Javier Alfonso Jaimes Pinilla, mientras que la Fuerza Aérea estará comandada por el mayor general Juan Martínez Ossa. De La Espriella anunció, además, que la Fuerza Aeroespacial Colombiana volverá a denominarse Fuerza Aérea.Orden a la cúpulaLa instrucción entregada a los nuevos comandantes apunta a aumentar la presión operacional. “No van a tener dónde esconderse, no van a tener tregua, no vamos a dejar un minuto de perseguirles. Vamos a imponer el orden y vamos a recuperar la seguridad desde las regiones hasta los barrios de cada una de las ciudades y pueblos de Colombia”, dijo el primer mandatario.El regreso del retiro de oficiales con trayectoria en comando conjunto y operaciones de campo tendrá incidencia sobre la cadena de mando y la coordinación entre las fuerzas. Para Luis Eduardo Saavedra, experto y consultor en temas de seguridad, devolverle el uniforme a un general que fue sacado por decir la verdad sobre la presión de grupos armados en el territorio no es solo un ajuste administrativo; “es corregir una injusticia que la institución cargaba en silencio”.Soldados del Ejército. Foto:CortesíaLa orden de aumentar las operaciones tendrá que ejecutarse con limitaciones presupuestales y operacionales. El empalme del sector Defensa de 2026 calcula un déficit de $ 14 billones para el Ejército y advierte problemas en inteligencia, movilidad aérea, mantenimiento y disponibilidad de equipos. De acuerdo con el mayor general (r) Guillermo León, presidente de Acore, esa situación marcará las primeras decisiones de la nueva línea de mando. “Recibe una institución con una reducción en sus capacidades, particularmente en temas de fuerza, que todavía no han sido solucionados”, explicó.Poca capacidad aérea Las cifras muestran el alcance del problema. De los 19 helicópteros MI-17, solo ocho aparecen operacionales. En el caso de los UH-60, 18 de las 49 aeronaves no están disponibles por mantenimiento o falta de recursos. De las 386 aeronaves de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, 131 no están operacionales y el balance señala una disponibilidad para volar del 52 por ciento.Integrantes del Ejército en un dispositivo de seguridad. Foto:Cortesía EjércitoAnte esas restricciones, una de las alternativas consiste en destinar recursos a recuperar las plataformas que ya pertenecen a las fuerzas antes de adquirir nuevos equipos. “Es una forma sencilla, sin comprar equipos, sin reemplazar equipos: es recuperar lo que en este momento se encuentra afectado por alistamiento”, señaló León.El problema no está únicamente en las capacidades que deben recuperar las fuerzas. Al frente encontrarán organizaciones que, durante los últimos años, aumentaron su número de integrantes y extendieron su presencia, llegando a casi 29.000 integrantes armados y redes de apoyo. Frente a ese escenario, César Niño, profesor de la Universidad Militar Nueva Granada, señaló que ese crecimiento obliga a revisar las prioridades. “La nueva cúpula tendrá que pensar en una nueva redimensión de sus compromisos y sus retos estratégicos”, señaló.El uso de aeronaves no tripuladas ya forma parte de las acciones de los grupos armados. El empalme cuestiona las capacidades adquiridas dentro del proyecto Escudo Nacional Antidrones: algunos sistemas registraron detecciones de entre 300 y 430 metros frente a requisitos mínimos de dos kilómetros, además de dificultades de identificación y georreferenciación.Primeros 100 díasEl general (r) Juan Carlos Buitrago señala que los mandos militares y policiales tendrán que responder a las expectativas de seguridad planteadas para los primeros 100 días del Gobierno. “Con recursos escasos, una capacidad reducida y unos grupos criminales envalentonados, el clamor nacional para que se recupere la confianza y la seguridad en los primeros 100 días de gobierno no da espera. No hay tiempo para permitir que criminales y terroristas se reacomoden y actúen anticipándose a la Fuerza Pública”, dijo Buitrago.Abelardo de la Espriella, presidente. Foto:EL TIEMPO.El oficial retirado también puso el foco sobre el alcance del ‘Plan Patriota 2.0’ y planteó que su ejecución no puede medirse únicamente por capturas y bajas de cabecillas. “Tiene que ir más allá de lo que ha sido imposible por décadas: el control del territorio y la sustitución de las economías ilícitas”, sostuvo Buitrago.Jesús Blanquicet - @JusticiaET - blaant@eltiempo.com Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.