Pasó de conducir taxis en Mar del Plata, a unos 400 kilómetros al sudeste de Buenos Aires, a codearse con la primera plana de la ultraderecha latinoamericana hasta que el destino se le ha torcido y ha terminado en una cárcel de Bolivia. Fernando Cerimedo, exasesor de los presidentes de Argentina y Bolivia, Javier Milei y Rodrigo Paz, y del exmandatario brasileño, Jair Bolsonaro, permanece desde el 18 de agosto entre rejas en Santa Cruz de la Sierra por tentativa de feminicidio contra su pareja, la abogada y activista política Nadia Beller, embarazada de pocas semanas del propio Cerimedo.
Beller, que sobrevivió a un ataque a balazos perpetrado por dos sicarios que se hicieron pasar por repartidores de comida, denunció al consultor por intento de feminicidio y por corrupción. Al allanar la casa de Cerimedo en Bolivia, la Fiscalía encontró más de 40.000 dólares y una “mini granja de bots”, es decir, dispositivos unidos por una red de software que comenta y comparte acciones automáticas en redes sociales.













