José María Aznar vuelve a Ceuta, más de dos décadas después de su última visita, en plena crisis por la entrada masiva de 80.000 inmigrantes por la frontera con Marruecos a finales de julio. El expresidente del Gobierno del PP solo visitó la ciudad autónoma durante su mandato en enero de 2000, dos años antes del conflicto de Perejil, en el Estrecho. Aznar vuelve a Ceuta ahora, según han confirmado fuentes de FAES, en un momento en el que el Ejecutivo trata de atajar la crisis por los miles de migrantes que aún permanecen en territorio español y mientras mantiene una línea de apaciguamiento con Marruecos. La visita de Aznar, inusual en el contexto de una crisis que todavía está abierta, supone un desafío a la estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez, que ha apostado por la colaboración con el reino alauí, al que agradece el apoyo en el retorno de los migrantes. Tras el conflicto de Perejil, Aznar quedó identificado como un perfil de firmeza frente a Marruecos. Su viaje a Ceuta conecta ahora de forma inevitable aquella crisis con la actual. En un comunicado hecho público el pasado 31 de julio, un día después de la entrada masiva, FAES defendió la presencia del Ejército en Ceuta para contener una “emergencia nacional” y denunció la “actitud claudicante del Gobierno español”. “Ceuta y Melilla”, denunciaba el texto, “han sido literalmente abandonadas”. La fundación que preside Aznar cargó también contra “la connivencia y la pasividad culpable de las autoridades marroquíes” en la entrada a nado de 80.000 migrantes.Como presidente del Gobierno, Aznar vivió los momentos de mayor tensión con Marruecos desde la Marcha Verde, con la crisis de Perejil. El 11 de julio de 2002, un destacamento de gendarmes marroquíes desembarcó en el islote de Perejil, una pequeña roca deshabitada situada frente a la costa marroquí y muy cerca de Ceuta. Tras contactos diplomáticos infructuosos, el Gobierno de Aznar ordenó la Operación Romeo-Sierra, ejecutada el 17 de julio de 2002, por la que fuerzas especiales españolas desalojaron a los ocupantes marroquíes, que fueron detenidos y posteriormente entregados a Marruecos. Aznar, en el documental Perejil que Movistar Plus+ estrenó el año pasado, revela que le dijo a su esposa Ana Botella que si aquella operación salía mal, dimitiría. Durante sus intervenciones en la serie, desvela también que el primer ministro marroquí no había sido informado de la toma del islote, ordenada directamente por el rey Mohamed VI; que el entonces presidente francés, Jacques Chirac, dio alas a la intervención marroquí y vetó un consenso a favor de España en la Unión Europea; y que su buena relación con el presidente George W. Bush, que le había visitado el año anterior en Madrid, decantó la mediación de Estados Unidos en favor de las tesis españolas. “Di la orden para enviar un mensaje claro”, remacha al término de la serie el exjefe de Gobierno conservador, “de que cuando se hacen estas cosas [violar el statu quo], España interviene”.