Unas 1.800 personas participaron en una inusual operación de conservación histórica para mover manualmente una torre de vigilancia de 360 toneladas del castillo de Hirosaki, en la prefectura de Aomori, Japón.Equipos de 80 personas trabajaron por turnos para tirar de cuerdas de 30 metros sujetas a la estructura. El sábado 22 de agosto, la torre avanzó 1,13 metros, mientras que el domingo 23 recorrió otros 1,09 metros, para un total de 2,22 metros en dos días.La operación forma parte del proyecto para devolver la torre a su emplazamiento original, del que fue trasladada en 2015 para permitir la reparación de las murallas del castillo, dañadas por un fuerte terremoto.PublicidadLas autoridades optaron por aplicar la técnica tradicional hikiya, que permite desplazar edificaciones completas sin desmontarlas. El muro ya fue reconstruido y sus 2.185 piedras recolocadas en sus posiciones originales.La convocatoria para participar despertó un gran interés. Según Kensuke Hayasaka, responsable del departamento de parques y zonas verdes de la ciudad de Hirosaki, unas 8.000 personas solicitaron participar en solo dos días, frente a las 1.800 plazas disponibles.Entre los voluntarios hubo residentes locales y personas procedentes de otras partes de Japón, así como participantes del sudeste asiático, Europa y Norteamérica. Para muchos, la experiencia representa una oportunidad de contribuir directamente a la conservación de un símbolo histórico.PublicidadPublicidadDurante agosto se prevé que unas 4.100 personas participen en el desplazamiento manual de la torre, con el objetivo de moverla cinco metros. Los aproximadamente 73 metros restantes serán recorridos posteriormente con ayuda de maquinaria.El uso del método hikiya para conservar edificios históricos ha aumentado en Japón. La técnica, empleada antiguamente en obras urbanas y de construcción, permite preservar estructuras que de otro modo podrían ser demolidas o desmontadas.El castillo de Hirosaki es considerado único en la región de Tohoku y uno de los pocos vestigios de la arquitectura feudal japonesa. La Fundación de Castillos de Japón lo incluyó en 2006 entre los 100 castillos más bellos del país. Su parque es además famoso por los cerezos en flor y recibe unos dos millones de visitantes durante esa temporada.La restauración continuará durante varios años y la estructura permanecerá cerrada hasta su reapertura prevista para 2033. Una vez que la torre sea colocada sobre sus antiguos cimientos, seguirán los trabajos de conservación para garantizar la preservación de este patrimonio histórico. (I)