A lo largo del Malecón 2000, el paseo de las familias se cruza cada día con personas que han encontrado allí un lugar para mostrar lo que saben hacer frente a la brisa del río Guayas. En un punto puede escucharse un saxofón, más adelante una familia posa frente a una cámara y, a pocos metros, los caricaturistas permanecen sentados dibujando los rostros de extranjeros que se detienen frente a ellos para recordar una visita a la ciudad. Durante los fines de semana y feriados suelen aparecer más. Hay músicos que llegan con sus instrumentos y parlantes, fotógrafos que recorren distintos sectores, estatuas vivientes que llaman la atención de los niños y artistas que permanecen durante varias horas frente al paso constante de visitantes.PublicidadSon personajes que los guayaquileños pueden encontrar cualquier día mientras caminan frente al río y que, con el paso de los años, se han incorporado a lo que ocurre dentro de este sitio del centro de Guayaquil. Pero ¿cómo llegan hasta allí?El proceso de selección para los artistasDetrás de cada presentación existe un proceso que comienza fuera del espacio donde después los encuentra el público. Cerca de 50 artistas forman parte de la agenda cultural que se distribuye a lo largo de cada mes. En ese registro constan cantantes, saxofonistas, bailarines, fotógrafos, caricaturistas, titiriteros y estatuas vivientes, cuya presencia diaria depende de sus horarios, disponibilidad y la programación establecida para cada fecha. PublicidadPublicidadCidinha de Weber, gerenta de Marketing y Comunicación de la Fundación Malecón 2000, explicó que este mecanismo funciona desde hace varios años y contempla varias etapas antes de permitir una presentación.El interesado debe acercarse a las oficinas para obtener el contacto de Isabel Mieles, jefa de Producción encargada del contenido cultural, quien lleva el proceso de selección.Para los artistas locales se solicita la cédula de identidad y referencias que permitan conocer el trabajo que realizan. Pueden presentar videos, enlaces de redes sociales o registros de actividades anteriores. Y posteriormente se coordina una demostración para conocer qué tipo de presentación llevarían al espacio.“Pasan por un sistema de presentación, un sistema de documentación, un sistema de demostración, pasan por una evaluación, filtro y finalmente una autorización”, explicó De Weber.Completar esos pasos aún deja pendiente la aprobación. Quienes superan la evaluación deben firmar un acta de compromiso que determina las actividades que pueden desarrollar, las condiciones que deben respetar y las responsabilidades durante su permanencia. Luego se les asignan espacios y horarios dentro de la programación. Ese procedimiento ya lo conoce Luis Bonoso, saxofonista guayaquileño de 37 años, quien comenzó a tocar dentro del Malecón alrededor de 2019 y lleva cerca de dos décadas dedicado al instrumento.PublicidadBonoso encontró en el saxofón una fuente de ingresos y una forma de conseguir contrataciones fuera de sus presentaciones habituales. Las personas lo escuchan durante su recorrido y, en ocasiones, vuelven a buscarlo para celebraciones o encuentros particulares.“Si me sale tocando así en una calle, me sirve como una vitrina para darme a conocer. Y de esta forma he conocido cantidad de clientes, muchas personas que me han contratado para sus momentos especiales”, cuenta el músico.Su experiencia permite explicar otra parte del funcionamiento. Los artistas autorizados no pagan valor alguno por utilizar el sitio y conservan íntegramente las colaboraciones voluntarias recibidas durante sus presentaciones.Un músico, por ejemplo, puede colocar el estuche de su instrumento para que las personas depositen dinero por decisión propia. Existe, sin embargo, una condición relacionada con esa retribución. El artista puede recibir aportes, pero debe evitar abordar a las personas para exigir dinero o establecer una colaboración obligatoria. “El principal beneficio es que el espacio para ellos es completamente gratuito. Su forma de ganar muchas veces es colocando un elemento para que la gente pueda de manera voluntaria colaborar con ellos”, indicó De Weber.Distribución y horarios de los artistasLa ubicación depende de cada actividad. Los nueve caricaturistas que trabajan dentro del Malecón cuentan con puntos fijos debido al mobiliario instalado para ellos. Los fotógrafos mantienen presencia frecuente, aunque rotan sus lugares, y quienes realizan presentaciones artísticas pueden ser distribuidos a lo largo del paseo. La cantidad de artistas que trabajan cada día tampoco está determinada por una cifra fija. Los cerca de 50 corresponden a quienes circulan durante el mes, debido a que varios desarrollan actividades en diferentes puntos de Guayaquil y coordinan sus presentaciones según su disponibilidad. Durante fines de semana y feriados suele existir mayor interés de los artistas por acudir debido a la afluencia de visitantes.Obtener la autorización implica además cumplir horarios. El ingreso y la salida quedan registrados y el acuerdo contempla mantener ordenado el lugar asignado, acudir en condiciones adecuadas y conservar un trato respetuoso hacia quienes recorren las instalaciones.La respuesta del público sirve posteriormente para distribuir a los artistas en determinadas actividades. Si una presentación suele reunir a familias, puede ser considerada para fechas dirigidas a ese público; si tiene mayor acogida entre jóvenes, puede incorporarse a actividades destinadas a esas edades.Para Bonoso, esa autorización establece una diferencia frente a su experiencia en las calles de Guayaquil. El saxofonista explicó que dentro del Malecón cuenta con permiso para trabajar, luego de varios años en los que ha hecho de la música su principal fuente de ingresos.Quien quiera ocupar uno de estos puntos deberá comenzar antes de llegar al río con sus instrumentos o materiales. La cédula, las referencias de trabajos anteriores y una demostración forman parte de la evaluación.Una vez obtenida la autorización y firmado el compromiso, podrá incorporarse a la programación en la que actualmente participan cerca de 50 artistas durante cada mes. (I)
Los artistas que acompañan los paseos por el Malecón 2000: ¿cómo consiguen un espacio para presentarse?
Cerca de 50 artistas integran la agenda mensual y deben cumplir un proceso previo para presentarse.








