No dejemos de hablar de Palestina ni un momento. El genocidio efectuado por Israel continua. El espíritu genocida no es solo de un Gobierno fanatizado y expansionista que quiere expandirse y ocupar toda Palestina. La mayoría de su élite política, militar y una gran parte de la ciudadanía del Estado sionista de Israel aplaude y sintoniza con el espíritu de su gobierno y de sus dirigentes. Salvo contadas excepciones como diversas ONG israelíes favorables a un acuerdo con los palestinos y la excepción del diario Haaretz, la mayoría de su población está por acción u omisión participando en el mayor genocidio de este siglo.

Ahora después de la destrucción total de Gaza, los esfuerzos del sionismo se concentran en Cisjordania. El objetivo es controlar y hacerse con la propiedad por la fuerza de los 800.000 colonos y el apoyo del ejército de una parte de ese territorio que divida en dos la actual Cisjordania y que signifique la imposibilidad de la construcción de un Estado Palestino viable. Los colonos ocupan ilegalmente las tierras de la población palestina, según el derecho internacional, y en los casos más extremos agreden, e incluso matan, a civiles palestinos, matan su ganado y los expulsan de sus hogares.