Los hábitos cotidianos pueden influir más de lo que parece en el consumo energético del hogar. Abrir la nevera más veces de las necesarias, elegir programas poco adecuados para la lavadora o retrasar el mantenimiento de los electrodomésticos son pequeños gestos que pueden terminar elevando la factura de la luz. Pero, ¿qué otros errores frecuentes conviene evitar para mejorar la eficiencia energética sin aumentar el consumo?En primer lugar, el frigorífico permanece en funcionamiento las 24 horas del día y los 365 días del año, por lo que su uso puede influir de forma considerable en el consumo del hogar. Además, abrir la puerta constantemente de la nevera, guardar alimentos todavía calientes o instalarla junto a una fuente de calor —como el horno— hace que tenga que trabajar más para mantener la temperatura interior y recuperarla cada vez que se pierde.El horno también puede tener un peso importante en el consumo energético del hogar. Mantenerlo precalentando más tiempo del necesario o abrir la puerta repetidamente para comprobar cómo avanza una receta son prácticas frecuentes que provocan una pérdida de calor y obligan al electrodoméstico a recuperar la temperatura en cada ocasión.Por otro lado, poner una lavadora o un lavavajillas a media carga no es uno de los hábitos más eficientes, ya que ambos electrodomésticos no aprovechan toda su capacidad en lo que respecta a agua y energía. Asimismo, algo similar sucede al utilizar habitualmente programas intensivos cuando el nivel de suciedad o la cantidad de ropa o vajilla no requieren recurrir a ellos.Mención aparte merecen los electrodomésticos actuales, que ofrecen cada vez más funciones diseñadas para facilitar las tareas del hogar, aunque muchas de ellas pasan desapercibidas o no se utilizan. Por lo tanto, programar los ciclos, controlar los dispositivos desde el móvil o ajustar su funcionamiento según el precio de la electricidad son opciones que pueden ayudar a optimizar el consumo energético.Y, por último, el consumo elevado no siempre se debe a un uso incorrecto del electrodoméstico. En ocasiones, la causa está en pequeños aspectos que pueden pasar inadvertidos, como un filtro sucio, una junta en mal estado o una ventilación insuficiente. Por lo tanto, estos problemas obligan al dispositivo a trabajar más para conseguir el mismo rendimiento, teniendo en cuenta que pueden incrementar el gasto energético.
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