Cada vez que me asomo a TikTok lo único que me encuentro es una avalancha de contenido sobre un solo tema: la regularización masiva. Al ser uno de los migrantes se ha acogido a este proceso extraordinario —de momento solo cuento con una admisión a trámite que me permite trabajar provisionalmente—, lo que empezó cómo un espacio en el que solventar alguna duda o cruzarme con personas en una situación similar a la mía se ha convertido en un boleto de ansiedad garantizada.Los que estamos sumidos en la burocracia sabemos que pocas cosas te hacen sentir tan solo como la seguidilla de trámites. Cada vez que me preguntan cómo estoy, puedo dar una clase exprés de extranjería o recurrir al siempre efectivo “bien”. Hablamos un lenguaje plagado de formularios, plazos y detalles que por más atención que nos presten los demás son difíciles de retener, incluso para uno mismo. Por eso fue bueno encontrar en redes gente dispuesta a explicar de qué iba el asunto, allá por el lejano abril. Sin embargo, a la fecha abundan los vídeos que enganchan con aperturas alarmistas: “Se están recibiendo muchísimas resoluciones denegadas” o “¿Es cierto que en extranjería es la inteligencia artificial la que resuelve expedientes?”. Detrás están, en su mayoría, despachos de abogados, tramitadores o personas cuya única experiencia es haber hecho su propia solicitud. A esto se suman usuarios que te explican los pasos a seguir tras recibir la admisión a trámite o la ansiada residencia. Y recientemente llegaron los que comparten orgullosos una captura de su resolución favorable.Al hablar con amigos que tienen sus propios procesos migratorios me aseguran que, como podía esperarse, este no es un fenómeno exclusivo de TikTok y que que aquellos que tienen una residencia por estudios o los que ya pueden aspirar a la nacionalidad reciben publicaciones a su medida. No estoy en la cabeza de todos los migrantes que vagan en las redes, pero comentarios como “Ayuda, yo presenté mi solicitud en abril” o “entro cada día a revisar y nada”, me dicen que quizá no soy el único al que unos minutos en línea le dejan la sensación de que su expediente ha acabado en la carpeta de spam. Quizá algunos de los que hablan sobre el tema lo hacen desde una genuina intención de ayudar, pero es inevitable pensar que también les motiva un interés por eventuales clientes o por ser virales, a costa de un asunto que para muchos es muy delicado. Ni hablar del contenido racista que encuentra en la regularización y en los que hacemos uso de ella el chivo expiatorio de todo mal. La crisis en Ceuta ha elevado la cantidad de mensajes sobre el supuesto “efecto llamada” o la idea que no existe control de antecedentes penales, pese a que estos eran una de los requisitos cruciales para presentar el trámite. De 500.000 a 800.000 regularizaciones reconoce Ione Belarra. Serán más: 1.000.000.Sumen el efecto llamada y la reagrupación familiar a la que tienen derecho. Calculen 3 familiares más por regularizado. Y sin control de antecedentes policiales.De locos— Xuanca (@JuancaGOtero1) August 25, 2026