Hay pioneros que no cuadran en los relatos oficiales. Si alguien preguntara quién inventó la técnica del dripping, que hizo tan famoso el movimiento del expresionismo abstracto, lo más probable es que el primer nombre en venirnos a la cabeza fuera el de Jackson Pollock. Pero en algún momento de 1945, en la Art of This Century Gallery de Peggy Guggenheim, el propio Pollock se detuvo ante unos lienzos con pequeñas caras esquemáticas perdidas entre finas líneas negras que parecían haberse vertido directamente sobre el lienzo y quedó cautivado. Años más tarde, el crítico Clement Greenberg admitiría por escrito que él y Pollock habían admirado esas revolucionarias pinturas “furtivamente”. De la autora apenas escribió una línea, señalando que era “una ama de casa que vivía en Brooklyn”. Janet Sobel (1893 - 1968), que así se llamaba esa ama de casa, fue la primera persona en pintar con la técnica que un año después haría famoso a Pollock.
Sobel fue una pintora tardía. Nacida Jennie Olechovsky cerca de la ciudad de Dnipró, en el sur de Ucrania, sus primeros años de vida no fueron especialmente fáciles. Sobel perdió a su padre, que fue asesinado en uno de los pogromos que las fuerzas zaristas instigaban contra los judíos de la zona.









