8M, el día de las guarrillas. Así lo tildaba Aruberuto Makoto, el streamer español que dice a un colega "¿te la quieres follar?", en referencia a una mujer japonesa en evidente estado de embriaguez. Es el mismo que dijo en una grabación que "la mujer en España está ultraprotegida, parece que son minusválidas" y que "la peña está adoctrinada con todo esto". Quién nos iba a decir que, haciendo esos vídeos, podía declarar estas cosas, ¿verdad?PublicidadIronías aparte, hagamos memoria. En 2022, el Xokas dijo: "Tengo un amigo que es un 'crack'... Él no bebe nada y le encanta salir a ligar. Una tía que te vería como un cuatro te ve como un siete porque está colocada. Es mucho más fácil". En 2021 Naim Darrechi confesó: "Me cuesta mucho con condón. Un día dije: 'Oye, tía, que es que soy estéril, me he operado para no tener hijos'. Decía eso y nos acostábamos sin protección". ¿Consecuencias? Con Darrechi, la jueza determinó que no había delito porque ninguna afectada presentó denuncia y sostuvo que las declaraciones eran un deseo de "fanfarronear". A Makoto le han cerrado la cuenta unas horas y poco más. Él dice que es humor "para hombres". Ya te digo que hay hombres asqueados con tu show.Hay otros, incluso tertulianos y periodistas, que piensan bastante parecido a él pero han criticado al streamer para quedar bien. No obstante, la hemeroteca no falla y sabemos que son los mismos que se reían del "sola, borracha, quiero llegar a casa". No es casual que en España el 90% de las mujeres de entre 20 y 39 años tenga miedo de regresar a casa de noche.Podemos tener miedo de sobra porque ya vimos qué pasó con La Manada, aprovechando la vulnerabilidad de la víctima, entre tantos casos. Podemos tener miedo porque hemos crecido viendo el extremo más absoluto. Desde las jóvenes de Alcàsser, pasando por Rocío Wanninkhof o Sonia Carabantes, hasta Diana Quer (de quien se cumplen 10 años de su asesinato). Aprendimos que salir nos enfrentaba a un riesgo. En este tiempo las mujeres han conquistado una libertad sexual enorme, pero esa libertad convive con una vigilancia permanente sobre nuestra seguridad.El acceso al porno se ha disparado. Y la normalización de la violencia hacia las mujeres también. A nosotras nos enseñan el “no vuelvas sola", "vigila la copa", "comparte tu ubicación", "mira quién viene detrás", "si viene alguien te cambias de acera", "no aceptes determinada bebida", "no te emborraches", "manda un mensaje cuando llegues", "ten las llaves preparadas". Al margen de los agresores que llegan al máximo extremo, tenemos a demasiados que disfrutan viniendo a molestar, y se ríen mientras ven que nos asustan e intimidan. Porque saben que tienen el poder.PublicidadMientras, el 60% de los hombres, muchos criados con influencers y streamers, dice que el feminismo ha llegado demasiado lejos. Ojo, que esto no va solo de influencers, también de anónimos más cerca de lo que creemos. Porque, qué nombre le ponemos a todos esos que hicieron como Pelicot. O esos que aprovechan a sus parejas dormidas para hacerles fotos íntimas y compartirlas en chats. Diferentes escalas, pero siempre mujeres convertidas en objeto de consumo.Y así seguimos: ellos discutiendo si el feminismo exagera o si un vídeo era humor. Nosotras pensando cuánto podemos beber, quién nos acompaña, quién viene detrás o a quién podemos llamar si algo pasa. No es humor para desconectar. Es convertir nuestra vulnerabilidad en entretenimiento, nuestra inseguridad en espectáculo y nuestro miedo en negocio. ¿Y por qué? Porque tienen seguidores y audiencia.
El negocio del acoso
Y así seguimos: ellos discutiendo si el feminismo exagera. Nosotras pensando cuánto podemos beber, quién viene detrás o a quién podemos llamar si algo pas











