OpiniónMás que una historia de corrupción, el 8.000 fue un capítulo en la historia de la asimilación del narcotráfico en la sociedad colombiana.ESCRITOR, COLUMNISTA Y PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD EAFIT25.08.2026 22:01 Actualizado: 25.08.2026 22:01 Se anuncia una miniserie del proceso 8.000. Va a estar basada en el libro de los periodistas Vargas, Lesmes y Téllez, de la revista Semana de entonces. Es una versión bastante coherente con la información que posteriormente ha salido a la luz, en especial con los testimonios del exministro de Defensa Fernando Botero, quien confesó que recibió el dinero para la campaña.Si la historia se ciñe al contenido del libro, la miniserie volvería a meter el dedo en la llaga de la campaña y el gobierno del expresidente Samper. Sería una historia un tanto moralista, de un sector de políticos y funcionarios honestos que pusieron en aprietos a un presidente y a un amplio sector de la clase política que recibía sobornos de un cartel. Pero sería una historia que no tendría en cuenta lo que en profundidad significó el proceso 8.000.Más que una historia de corrupción, el 8.000 fue un capítulo en la historia de la asimilación del narcotráfico en la sociedad colombiana, una historia que lleva ya casi cinco décadas y que no se puede analizar desde una mirada simplista. El proceso 8.000 representó el fracaso de un modelo de transacción entre un grupo exportador de cocaína, el cartel de Cali, con la clase política del país, en que no solo se transaba una gran dosis de impunidad sino el compromiso de los narcotraficantes con ciertos comportamientos que redujeran los efectos nocivos del negocio, como la violencia indiscriminada y el desafío a las élites establecidas.Mientras Pablo Escobar reclamó para los narcos la participación directa en la política y armó a los bandidos de Medellín para plantearle una guerra al Estado, la que ganó en una primera instancia cuando en la Constitución de 1991 se prohibió la extradición, el cartel de Cali corrompió a la policía en una época en la que abundaron las limpiezas sociales en la ciudad y compró de manera sistemática a todos los políticos dispuestos a recibirles dinero. Eran dos modelos muy diferentes de asimilación del narcotráfico en la sociedad.Ojalá la serie no se quede con un retrato maniqueo y ofrezca una mirada más realista de la asimilación del narcotráfico en Colombia.En el largo plazo, ambos modelos fracasaron. Escobar sería dado de baja, gracias, en gran parte, a la colaboración del cartel de Cali y ‘los Pepes’ con el Bloque de Búsqueda. Se creía entonces que los narcos de Cali iban a ser los grandes ganadores. Se rumoreaba que, mediante la buena disposición del fiscal De Greiff, el gobierno de Samper iba a resolver el problema del narcotráfico sometiendo por las buenas a unos narcos que habían demostrado ser muy razonables en su trato.La dirigencia del país estaba pasada de ingenuidad. Un sector creyó que dándole combustible al escándalo del proceso 8.000 se iba a reducir la corrupción. El narcotráfico siguió vivo y coleando, por lo que la demanda por políticos y autoridades corruptas se mantuvo. Y aun suponiendo que no hubiera estallado el escándalo del 8.000, el Gobierno a duras penas hubiera sometido a un cartel que era solo una parte reciclable del narcotráfico.En esos tiempos Colombia se estaba llenando de cultivos de coca. Las Farc y los paramilitares estaban camino de convertirse en los ejércitos que gobernaban la periferia del país. Cientos de miles de colombianos en esos parajes iban a acceder a los mercados globales gracias a la coca. Y el cartel del norte del Valle, junto con otros narcotraficantes, iba a copar la demanda mundial de cocaína.Una década más tarde habría un escándalo peor que el 8.000: la ‘parapolítica’. Y menos visible era que se estaba formando una clase empresarial especializada en reproducir el dinero de las drogas a través del contrabando y la contratación pública. Esta clase tiene una potente influencia en los resultados de la democracia.Ojalá los productores de la serie no se queden con el retrato maniqueo del 8.000 y ofrezcan una mirada más realista de la asimilación del narcotráfico en Colombia. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.