La preocupación por el futuro de Europa se está extendiendo rápidamente. Mientras Estados Unidos y China refuerzan sus posiciones con inversiones millonarias para mantenerse en la frontera del conocimiento, el viejo continente se encuentra atascado desde hace décadas. Una deriva que no es una casualidad, sino el resultado de malas políticas que han drenado su capacidad de crecimiento. El estancamiento que sufre Europa no solo es un problema económico, sino que es un riesgo para su propia supervivencia en un mundo hostil en el que las dos grandes potencias intentan acaparar poder y recursos. Esta situación ha generado una preocupación creciente entre los líderes empresariales, políticos y académicos del continente, que ven que la agenda reformista europea no termina de arrancar. Finalmente han decidido dar un paso al frente. Mario Draghi, Luis Garicano y Patrick Collison lideran este proyecto que, por el momento, ha reunido a medio centenar de personalidades europeas para tratar de impulsar una agenda reformista. "El enfoque estará orientado hacia la innovación y a entender cómo podemos mejorar el enjambre regulatorio europeo", explica Garicano a este periódico. El proyecto, bautizado como Rhine Group (en referencia al río Rin), está conformado a partes iguales por académicos, líderes empresariales y políticos, con el objetivo de buscar las mejores ideas y, al mismo tiempo, tratar de aterrizarlas para que sean beneficiosas para el tejido productivo y factibles para la política. TE PUEDE INTERESAR Los españoles que forman parte de este grupo son Andreu Mas-Colell (uno de los mayores catedráticos de microeconomía del mundo), Carlos Torres (presidente de BBVA) y Cristina Garmendia (presidenta de Cotec). Además, hay dos premios Nobel de Economía: Bengt Holmström y Philippe Aghion. El grupo encargará informes y estudios sobre las cuestiones que afectan a la economía europea y se reunirá al menos una vez al año para plantear propuestas concretas. "Queremos orientar el trabajo a que sucedan cosas que reactiven el impulso reformista, no nos conformamos con plantear ideas teóricas", señala Garicano. TE PUEDE INTERESAR Para el expresidente del BCE, este proyecto es un intento de relanzar el Informe Draghi encargado por la Comisión Europea. En su primer año y medio, Bruselas apenas había implementado el 11% de las propuestas, según el Draghi Observatory. El impulso reformista se ha ido apagando en el último año, lo que ha generado una preocupación creciente entre las personalidades económicas europeas que ven que el futuro del continente se oscurece. "Hay una concienciación entre gran parte de los emprendedores y empresarios de que tenemos un problema en Europa", indica Garicano. No es habitual que los directivos europeos pongan su imagen en un proyecto que propondrá reformas políticas, pero la sensación de emergencia económica empieza a ser más fuerte que la prudencia. Diversidad ideológica Uno de los objetivos de los fundadores era conformar un grupo de líderes con diversidad ideológica. El grupo huirá de los posicionamientos políticos y no hará recetarios ideológicos. Sus propuestas se orientarán hacia cuestiones técnicas, básicamente buscando las mejores prácticas para eliminar los obstáculos que hoy frenan el crecimiento europeo. Su inspiración es el Aspen Economic Strategic Group, un grupo similar estadounidense que cuenta con antiguos altos cargos demócratas y republicanos y en el que también participa Collison. TE PUEDE INTERESAR En un artículo reciente publicado por Garicano, Holmström y Nicolas Petit ya ponían sobre la mesa algunas de las debilidades que aquejan a la economía europea: "En las últimas décadas, la Unión y sus Estados miembros han confundido regulación con progreso y burocracia con integración". Estas políticas han fragmentado el mercado interior y han puesto una losa sobre la inversión productiva. El gran objetivo es detectar esta regulación y hacerla más eficiente o, incluso, llegar a desmontarla en algunos casos. "La Unión Europea no necesita un nuevo tratado ni nuevos poderes. Solo necesita centrarse con determinación en un único objetivo: la prosperidad económica", escriben los autores. Para reorientar el foco de las políticas económicas de la Unión Europea no sólo se necesita concienciar a los dirigentes actuales, sino también a los ciudadanos. Los votantes tienen que reclamar que las políticas públicas fomenten el crecimiento económico. Y para ello no hacen falta experimentos, ya que existe evidencia suficiente como para reorientar la regulación. Lo que escasea es la concienciación de que la regulación está ahogando el crecimiento económico. TE PUEDE INTERESAR El Rhine Group buscará instalar en el debate público europeo las propuestas para reactivar la economía europea que cuentan con respaldo técnico. "El declive no es inevitable, pero es la dirección que estamos tomando a menos que actuemos con urgencia. La alternativa es hacer lo que Europa ha hecho antes: competir, construir y crecer de nuevo", sentencian los fundadores del grupo en su carta de presentación. La preocupación por el futuro de Europa se está extendiendo rápidamente. Mientras Estados Unidos y China refuerzan sus posiciones con inversiones millonarias para mantenerse en la frontera del conocimiento, el viejo continente se encuentra atascado desde hace décadas. Una deriva que no es una casualidad, sino el resultado de malas políticas que han drenado su capacidad de crecimiento.