Durante cuatro años, una tensa tregua ha prevalecido en Yemen, manteniendo en suspenso su larga guerra civil.
Pero ahora el conflicto abierto vuelve a estallar.
Los hutíes, rebeldes armados respaldados por Irán, han acusado al gobierno yemení reconocido internacionalmente y a Arabia Saudita, su aliado más importante, de planear una gran ofensiva.
El 30 de julio, su líder, Abdul-Malik al-Houthi, declaró que sus fuerzas “responderían a su escalada a gran escala con una propia”.
Durante todo agosto, lanzaron ataques con drones y misiles contra posiciones gubernamentales, causando la muerte de decenas de soldados y civiles.








