En un artículo reciente en este diario[2], Roberto Gargarella señala un comportamiento recurrente de lo que denomina “intelectualidad económica argentina”: siempre está dispuesta a sostener reformas económicas basadas en sus dogmas “a cualquier precio”. Escribe Gargarella: “Así, en tiempos diversos, ha aceptado calladamente, sino justificado con suficiencia, dar un golpe de estado; remover del modo en que fuera necesario a los líderes sindicales; concentrar todo el poder en el Presidente; someter al Poder Judicial; limitar los derechos de nacionales o extranjeros; etc.” (…) “Lo que se pierde en el camino (en distintos tiempos históricos: instituciones, derechos, las libertades más básicas) resultan “nimiedades”, “meros detalles,” que en todo caso preocuparán a sus escandalizados rivales –no a ellos.” Así esa “siempre satisfecha” élite económica “hace un contundente silencio e incluso festeja sonriente, “los peores excesos del “ala política” en el poder”. Aquí me gustaría comentar estas atinadas reflexiones, enfatizando algunos matices. En primer lugar, este grupo de formadores de opinión en materia económica no puede considerarse “intelectual”. Esto es, estudiosos de los problemas económicos y sociales que usan como método la reflexión crítica en base a un análisis teórico consistente con la evidencia histórica y empírica. De hecho, Gargarella lo deja entrever cuando señala que, para esta elite, “todo vale” para alcanzar los objetivos que proclaman; lo demás es “jactancia de los intelectuales”. Sugiere así que esta elite desprecia a los verdaderos intelectuales. Como evidencia puede indicarse su silencio frente al actual desmantelamiento del sistema científico y de toda política de promoción de las artes y la cultura, donde se desempeñan investigadores e intelectuales con capacidad para desenmascaran las falsedades y efectos nocivos de las doctrinas que difunde la elite a la que apunta Gargarella.
Sobre la élite de economistas del saber convencional en Argentina
Para esta elite, “todo vale” para alcanzar los objetivos que proclaman.







