Muchas de las calles de este barrio tienen el mismo aspecto que cuando se asomaba por la ventana de su apartamento en Gordon Square Virginia Woolf. La escritora vivi� en un pu�ado de direcciones diferentes en este Londres arbolado de casas georgianas que rodea el Museo Brit�nico. Pero fue en Gordon Square, a�n hoy una placa azul indica el lugar, donde Woolf y el transgresor C�rculo de Bloomsbury marcaron el rumbo de la vida intelectual brit�nica desde principios de siglo hasta la Segunda Guerra Mundial. Adem�s de la placa azul de la autora de La se�ora Dalloway y las de muchos otros escritores, artistas, economistas y pensadores, Bloomsbury mantiene un aura cultureta, en buena parte gracias a la presencia de la Universidad de Londres. Tambi�n a sus museos, sus librer�as independientes y alg�n hotel boutique, como el flamante The Zetter Bloomsbury, que llena sus habitaciones de objetos y muebles antiguos para ofrecer al viajero Una habitaci�n propia. Si busca inspiraci�n, Bloomsbury es el lugar ideal.El restaurante The Orangery, en el nuevo hotel The Zetter Bloomsbury, junto al Museo Brit�nico.M. GONZ�LEZ-HONTORIALondinenses disfrutando del buen tiempo en el parque de Bloomsbury Square.M. GONZ�LEZ-HONTORIAEnclavado entre Covent Garden y Soho, al sur, y Euston Road al norte, goza de una ubicaci�n envidiable. No es preciso ni bajar al metro para ir a Trafalgar Square, o pasear junto al T�mesis. Tampoco para ir a las codiciadas tiendas de Regents Street y Picadilly. Aunque sin salir de Bloomsbury, uno puede deambular sin rumbo fijo durante d�as enteros. No digamos ya con un objetivo concreto, por ejemplo, contemplar las esculturas del Parten�n, la Piedra Rosetta o el busto de Rams�s II por citar s�lo tres grandes hits del British Museum.Fue el doctor y �vido coleccionista Sir Hans Sloane quien don� su inmensa colecci�n de 71.000 objetos al Estado brit�nico en 1753. Nac�a as� el primer museo nacional p�blico del mundo. En el centro del edificio, bajo la inmensa c�pula de cristal de Norman Foster, la Sala de Lectura fue en su d�a tambi�n refugio de Woolf y de muchas otras figuras: Oscar Wilde, Bram Stoker y Sir Arthur Conan Doyle, entre otros. Tambi�n Karl Marx, como es bien sabido, se sent� aqu� d�a tras d�a mientras escrib�a El Capital. Y tambi�n Gandhi y Lenin pasaron tiempo en estos mismos escritorios de madera.La hist�rica Sala de Lectura del Museo Brit�nico.M. GONZ�LEZ-HONTORIAUn caf� de St. Johns en el patio trasero de la librer�a The Book Review Bookstore.M. GONZ�LEZ-HONTORIAThe Book Review Bookstore se ubica a escasos metros frente al museo. Rinc�n imprescindible en Bloomsbury y referente de la vida cultural de la capital, la librer�a fundada en 2003 por la London Review of Books, decana de las revistas literarias europeas, podr�a ser un lugar aburrido lleno de intelectuales intensos. Pero no: es un lugar donde los amantes de los libros de todas las generaciones charlan, curiosean y disfrutan de un excelente caf�. Este apunte de cafe�na viene a cuento de que, adem�s de sus 20.000 t�tulos, la librer�a tiene un vecino de lo m�s apetitoso, la famosa cafeter�a St. Johns. Se trata de la versi�n dulce —panes, pasteles y reposter�a de culto— del legendario restaurante londinense St John, fundado por Fergus Henderson y con una estrella Michelin. En su patio interior uno se puede pasar toda la ma�ana sentado en una mesita.Despu�s de comprar alg�n libro y tomar alguna de sus famosas madeleines reci�n horneadas, la siguiente parada no puede ser otra que la papeler�a Present & Correct. A qu� rat�n de biblioteca no le gusta un buen cuaderno y algo con lo que garabatear. Esta papeler�a vintage est� repleta de objetos super originales con un dise�o irresistible, desde la tijera a los pinceles pasando por los borradores.Curioseando en la papeler�a vintage Present & Correct.M. GONZ�LEZ-HONTORIALaMb's conduit A la vuelta de la esquina dejamos el parque Bloomsbury y enfilamos nuestro siguiente objetivo: Lamb's Conduit Street. Callecita deliciosa �sta, peatonal y plagada de cosas bonitas: aqu� una florister�a, all� una boutique con primoroso escaparate donde todo se antoja. Una de las caracter�sticas que distingue a esta calle hist�rica londinense es la ausencia de cadenas comerciales. Otra es su arquitectura georgiana del siglo XVIII, conservada maravillosamente. Pese a que estamos en pleno meollo, Lamb's Conduit es un pueblo, un pueblo muy chic. Y sibarita.Cafeter�a de Lamb's Conduit.M. GONZ�LEZ-HONTORIASi es cafetero, la primera perdici�n es el esquinazo del acogedor Knockbox Coffee. Si le van las flores, (�a qui�n no?) Dawson Flowers es una tienda con todo un club de fans desde hace m�s de tres d�cadas. Persephone Books es un cl�sico de Lamb's Conduit Street. Las estanter�as de esta librer�a est�n llenas de literatura escrita por mujeres de mediados del siglo XX. Lo que distingue a todas las obras adem�s, es que est�n encuadernadas con lujosos papeles pintados (y marcap�ginas a juego). Una belleza de libros.Unos pasos m�s all�, Folk es una tienda de ropa que no se ve en Oxford Street o alguna de esas avenidas de tiendas universales. Es un estilo hygge, con formas holgadas y prendas atrevidas de muchos colores. Una tienda happy, en definitiva, donde da gusto entrar. Claro que todo esto es muy de nuestros d�as, el Lamb's Conduit m�s actual. Pero hay modas y costumbres que no pasan y una de ellas es la del pub ingl�s de siempre, con sus tradicionales pintas, su maciza barra de madera oscura y la luz tenue. The Lamb es ese pub con interiores victorianos bellamente conservados: sus lujosos bancos de cuero y su barra central de madera y vidrieras (para mantener la privacidad de los clientes, se dice) nos transportan al pasado. De ah� que est� catalogado como monumento hist�rico. Lo suyo es pedir una cerveza de barril o alguna artesanal. Por cierto que tambi�n se pueden disfrutar al aire libre en el jard�n trasero, toda una sorpresa.El pub The Lamb, frecuentado ya por Charles Dickens.M. GONZ�LEZ-HONTORIALa barra de madera victoriana de The Lamb.M. GONZ�LEZ-HONTORIALa casa museo de Charles DickensSe cuenta que Charles Dickens era fiel cliente de The Lamb. Probable es, desde luego, porque la casa del gran escritor brit�nico est� a s�lo unos pasos, en el 48 de Doughty Street. En esta direcci�n vivi� entre 1837 y 1839: un adosado georgiano con puerta roja bien pintada convertido en museo que asoma al viajero al mundo �ntimo de Dickens mostrando manuscritos, retratos y objetos personales del autor, entre ellos, el escritorio donde cre� Oliver Twist y Nicholas Nickleby. Como en el caso anterior, no se puede ir uno sin asomarse al jard�n, otro rinconcito inesperado de Londres.El 48 Doughty Street, la direcci�n donde Charles Dickens escribi� 'Oliver Twist'.M. GONZ�LEZ-HONTORIALa zona de ocio Brunswick Centre.M. GONZ�LEZ-HONTORIAY de la est�tica victoriana a la brutalista, de la que Bloomsbury tiene un s�lido ejemplo en Brunswick Centre. Uno de los lugares frecuentados por los locales del barrio, este complejo dise�ado por Patrick Hodgkinson en los a�os 60 del siglo pasado tiene una est�tica propia, por decirlo de alguna manera. Merece la pena acercarse a verlo. Conserva el mismo prop�sito que cuando naci�, la idea de mezclar viviendas con zonas comerciales. El resultado es un edificio en cuyo interior se suceden cafeter�as, restaurantes, tiendas, supermercados y hasta un cine. Un lugar siempre lleno de gente.Cafeter�a Troppea en Russell Square.M. GONZ�LEZ-HONTORIALa premiada panader�a artesanal Fortitude.M. GONZ�LEZ-HONTORIAA la vuelta de la esquina pr�cticamente, aunque mucho m�s escondido, encontramos Fortitude Bakery, considerada entre las mejores panader�as del pa�s. Sus beignets son los m�s buscados de la capital brit�nica, aunque todos los productos elaborados con masa madre son deliciosos. El plan fet�n es el siguiente: comprar provisiones y encaminarnos hasta Russell Square para sentarnos en la hierba y disfrutar cual universitario londinense del lado frondoso de Bloomsbury.Puedes seguir a El Mundo Viajes en Facebook, X e Instagram y suscribirte a nuestra newsletter aqu�