NoticiaEl país centroamericano puso al mercado colombiano entre sus prioridades para atraer congresos, convenciones y viajes corporativos.COSTA RICA PAISAJES Foto: Angie Rodríguez - El Tiempo.EDITOR VIDA25.08.2026 16:34 Actualizado: 25.08.2026 16:34

Costa Rica quiere que cada vez más reuniones de empresas colombianas terminen realizándose entre sus volcanes, playas y bosques. Y detrás de esa apuesta hay una razón que va mucho más allá del turismo: quien viaja por un congreso, una convención o como parte de un programa de incentivos puede gastar entre tres y cuatro veces más que un visitante tradicional.El país centroamericano puso a Colombia entre sus mercados estratégicos para expandir el llamado turismo MICE -reuniones, incentivos, congresos y eventos-, un segmento que busca complementar su tradicional oferta de naturaleza y descanso y que, además, le permite atraer viajeros de mayor gasto durante meses considerados de menor demanda turística.La apuesta tiene sustento en las cifras. Durante 2025 Costa Rica recibió 95 congresos internacionales y 400 programas de incentivos. Colombia tuvo participación en el 39 por ciento de los congresos, mientras que representó el 18 por ciento de los programas de incentivos y alcanzó una participación del 37 por ciento en el segmento corporativo, según cifras del Costa Rica Convention Bureau.El interés por Colombia también viene acompañado de un crecimiento del mercado turístico general. Durante el primer semestre de 2026 llegaron por vía aérea a Costa Rica 17.277 viajeros colombianos, un aumento del 8,5 por ciento frente al mismo periodo del año anterior.Crecer, el objetivo "Colombia representa el mercado número uno en Suramérica para Costa Rica”, explicó Rafael Quesada, jefe de Promoción y Segmentos Especializados del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), durante una conversación con EL TIEMPO.Una de las razones está en las relaciones empresariales que ya existen entre los dos países. Costa Rica ha identificado 266 multinacionales con presencia o intereses compartidos entre ambos mercados, particularmente en sectores como farmacéutico, tecnología y finanzas.Ese ecosistema facilita que reuniones de equipos regionales, convenciones, viajes de incentivo y encuentros empresariales que antes podían dirigirse hacia otros destinos encuentren en Costa Rica una alternativa relativamente cercana.Un turista que gasta másPara Costa Rica no se trata únicamente de aumentar el número de visitantes. La apuesta está puesta en atraer viajeros que dejen un mayor impacto económico sin generar necesariamente un crecimiento equivalente en la presión sobre el destino.“El turista o delegado de esta industria gasta de tres a cuatro veces más y se queda menos tiempo en el país”, explicó Tatiana Orozco, directora ejecutiva del Costa Rica Convention Bureau.Las cifras permiten dimensionar esa diferencia. En los 95 congresos realizados en 2025 participaron 73.320 delegados, con un gasto promedio estimado de 725 dólares diarios por persona, según las cifras expuestas por el Convention Bureau.El segmento de incentivos puede alcanzar niveles considerablemente superiores. Costa Rica reportó alrededor de 146.000 delegados vinculados a este tipo de viajes y, dependiendo de las características del programa, el gasto puede alcanzar picos de 3.500 dólares diarios por participante.La explicación está en la naturaleza de estos viajes. Mientras un turista convencional suele comparar precios de vuelos, alojamiento y alimentación para reducir el costo de sus vacaciones, los programas corporativos pueden incluir hoteles de alta gama, gastronomía, transporte privado y experiencias diseñadas exclusivamente para los participantes.COSTA RICA PAISAJES Foto:Angie Rodríguez - El Tiempo.Los viajes de incentivo son quizás el ejemplo más claro. Las empresas los utilizan como premio para empleados o equipos que cumplen determinadas metas y, por esa razón, la experiencia puede incluir servicios que difícilmente contrataría un viajero convencional.Costa Rica, por ejemplo, ha recibido grupos empresariales para los cuales se han diseñado desplazamientos en helicóptero, experiencias alrededor del volcán Arenal y cenas especiales.En contraste, un turista de ocio permanece aproximadamente 12 días en Costa Rica y gasta durante toda su estadía entre 1.300 y 1.400 dólares, de acuerdo con las cifras explicadas durante la entrevista. El viajero de reuniones suele permanecer entre tres y cuatro días, aunque algunos extienden su estadía para conocer el destino.Precisamente allí aparece otro fenómeno que Costa Rica quiere aprovechar: el bleisure, término que combina business y leisure —negocios y ocio— y que describe a quienes agregan días de vacaciones antes o después de un viaje laboral.Una reunión en medio del bosqueLa estrategia para competir por ese mercado fue bautizada Pura Vida Meetings y busca trasladar una de las expresiones más reconocidas de Costa Rica al negocio de congresos y reuniones.“Después de escuchar a muchos de nuestros clientes, nos identificaban mucho con el ‘pura vida’. Pura Vida Meetings está fusionado con una visión de hospitalidad, autenticidad y cultura, de quiénes somos y cómo nos involucramos a la hora de hacer un evento”, señaló Orozco.La estrategia divide la oferta principalmente en tres zonas.San José concentra congresos asociativos y reuniones corporativas y permite incorporar experiencias culturales y gastronómicas. Pacífico Central se enfoca principalmente en incentivos corporativos y algunos congresos, particularmente aquellos relacionados con el sector médico, mientras Guanacaste se proyecta como uno de los principales puntos para viajes corporativos y de incentivo.La diferencia que quiere vender Costa Rica no está solamente en los salones de convenciones. “Salones hay en todo lugar”, señaló Quesada. La apuesta, explicó, consiste en aprovechar lo que ocurre alrededor de ellos: una reunión puede realizarse en un hotel, pero también complementarse con un bosque, una playa, una finca de cacao, aguas termales o actividades de bienestar.El concepto incluso alcanza a las cadenas internacionales de lujo. La intención es que un participante no recuerde únicamente la marca del hotel en el que estuvo, sino el destino.“Queremos que cuando te pregunten si realmente viviste Costa Rica no sea una experiencia de lealtad a una marca, sino de lealtad a un destino”, explicó Orozco.La sostenibilidad también entra a la reuniónUno de los componentes con los que Costa Rica pretende diferenciarse es la sostenibilidad.El país desarrolló MICE Forest, un programa que permite compensar parte de la huella de carbono producida por participantes de congresos, reuniones y viajes de incentivo.La iniciativa nació en 2017 y, a diferencia de campañas que se limitan a financiar la siembra de árboles, busca hacer seguimiento a su crecimiento y a la capacidad efectiva de captura de carbono.Para ello se trabaja con FONAFIFO, el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal de Costa Rica, y con un terreno ubicado en Guanacaste donde se desarrollan las compensaciones.La medición puede incorporar desde el desplazamiento aéreo de los participantes hasta variables relacionadas con el funcionamiento del evento, como electricidad, agua y aire acondicionado.En una actividad realizada recientemente en Bogotá con 12 participantes colombianos, por ejemplo, los organizadores calcularon y compensaron 100 unidades de carbono por persona.COSTA RICA PAISAJES Foto:Angie Rodríguez - El Tiempo.El programa, además, no implica necesariamente un cobro adicional para quien contrata el evento.“Es un incentivo que el país da como parte de su promesa de valor”, explicó Orozco.La estrategia también busca reducir otros impactos menos visibles de los congresos. Entre ellos están el desperdicio de alimentos y las emisiones asociadas al traslado de productos utilizados por hoteles y centros de convenciones.Por eso, una de las recomendaciones consiste en utilizar alimentos producidos cerca del lugar donde se realiza el encuentro y ajustar las cantidades servidas para disminuir desperdicios. Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.