El equipo político del presidente Javier Milei apostó a que los avances de la selección argentina en el mundial de futbol le permitirían imponer leyes impopulares sin resistencia.
Durante el torneo logró sanciones parciales para proyectos hechos a medida de grandes grupos económicos, como el Súper RIGI, que otorga beneficios impositivos y de libre importación por 30 años, apuntado a granjas de servidores para IA, y avanzó con recortes de subsidios, como el del precio preferencial del gas para las zonas frías, que impactará en los consumidores.Mientras la atención popular estaba en los partidos, el gobierno impulsaba también la “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada”, rebautizada coloquialmente como “ley de extranjerización de la tierra”.
La derrota política más importante para el gobiernoNada ocurrió como preveía el gobierno.
Parte de sus derrotas se relacionó con un hecho inesperado en el partido Argentina-Inglaterra: la aparición de la bandera "Las Malvinas son Argentinas" dio vuelta al mundo y expuso la posición del gobierno de extrema derecha respecto de la soberanía territorial.
La reaparición de este concepto en la discusión pública chocó de lleno con un proyecto que facilitaba la compra de tierras estratégicas por extranjeros no radicados en el país, incluyendo grandes superficies en la cordillera de los Andes —fronterizas y ricas en minerales— y territorios linderos a fuentes de agua dulce.







