El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, y el primer ministro británico, Andy Burnham, posan tras firmar un acuerdo de colaboración en inteligencia artificial después de una reunión bilateral en la Casa Horodetskyi en Kiev, Ucrania, el 24 de agosto de 2026. HENRY NICHOLLS/Pool vía REUTERSRusia amenazó con atacar fábricas británicas en una respuesta “semimilitar” por el respaldo del Reino Unido a Ucrania, después de que el primer ministro Andy Burnham llegó el lunes a Kiev y autorizó compartir información sobre componentes británicos del misil Scalp para que pudiera producirse localmente.El detonante inmediato fue esa cesión de información técnica a la empresa europea de defensa MBDA, una decisión que permitiría fabricar en Ucrania ese misil de largo alcance construido con tecnología británica y francesa. En ese marco, Vladimir Putin advirtió que se había abierto una “caja de Pandora”, mientras Moscú pasó a considerar que Londres estaba “mucho más implicado” en la guerra.PUBLICIDADAndrey Fedorov, ex viceministro de Exteriores de Rusia, dijo a la BBC que la reacción del Kremlin al anuncio de Burnham fue “muy negativa” y afirmó que existe una fuerte presión política y pública sobre Putin para adoptar medidas contra el Reino Unido. Según el ex funcionario, el presidente ruso considera que la ayuda británica constituye una participación directa en el conflicto.Fedorov sostuvo que la nueva fase de escalada podría incluir “no solo” una reacción verbal, sino también una respuesta visible. Describió esa posibilidad como una “reacción técnica”, con eventuales ciberataques de “fuentes desconocidas” y hasta acciones semimilitares.En esa misma explicación, señaló que podrían ser blanco empresas británicas concretas vinculadas a la producción de drones para Ucrania o de componentes de los misiles Storm Shadow, la versión británica del Scalp. También dijo que esas acciones no procederían de un nivel oficial.PUBLICIDADEl ex ministro de Defensa Mijailo FedorovRusia vinculó de forma directa la decisión de Burnham con un salto en la implicación británica. Fedorov afirmó que, al entregar planos para la fabricación de misiles en Ucrania, Londres pasó a ser visto por Moscú como un actor con participación militar directa.Antes de esas declaraciones, el portavoz del Kremlin Dmitry Peskov afirmó el lunes que Gran Bretaña “participa en esta guerra” del lado ucraniano. También acusó al Reino Unido de echar “combustible al fuego” de manera metódica y de impedir avances en un proceso de paz.Peskov añadió que las fuerzas armadas rusas buscaban identificar los sitios de producción de esos misiles y de otros equipos militares para destruirlos. Esa formulación conectó la advertencia política con una amenaza concreta sobre instalaciones vinculadas al suministro militar a Ucrania.PUBLICIDADBurnham respondió que no habría ninguna reducción del apoyo británico frente a la agresión de Putin y calificó de “escandalosas” las amenazas rusas. “¿Quién inició el incendio? Esa es la pregunta”, dijo.El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov. REUTERS/Ramil Sitdikov/PoolEl primer ministro hizo esas declaraciones en Kyiv, frente a la catedral de Santa Sofía, durante un discurso por el 35º aniversario de la independencia de Ucrania. Allí comparó la resistencia ucraniana con la lucha contra la Alemania nazi y afirmó que su país mantendría el respaldo pese a las amenazas de Moscú.En su primer gran discurso internacional, Burnham elogió la “enorme fortaleza” del pueblo ucraniano y sostuvo que era el momento de aumentar la presión sobre Rusia y recortar su capacidad de financiar la guerra. También afirmó que Ucrania había sido “la protectora de Europa” y la primera línea para mantener seguro al continente.PUBLICIDADEl jefe del gobierno británico presidió además su primera reunión de la llamada “coalición de los dispuestos”, el grupo de países que refuerza su apoyo a Ucrania. Allí reclamó más misiles interceptores Patriot de forma inmediata para proteger a la población ucraniana.En un mensaje dirigido de forma implícita a Donald Trump, pidió al Congreso de Estados Unidos que intensificara la presión económica sobre Rusia. Afirmó que la economía rusa sufría un déficit presupuestario récord y una caída de los ingresos petroleros, al tiempo que respaldó un proyecto de sanciones impulsado por el fallecido senador republicano Lindsey Graham.El deterioro bilateral también quedó reflejado en el plano diplomático. Durante el fin de semana trascendió que el embajador ruso había sido retirado de Londres, y Moscú confirmó que ordenó el regreso a la capital rusa de Andrey Kelin tras siete años en el cargo.PUBLICIDAD