Una observación realizada por el satélite Landsat 9 de la NASA ha permitido seguir desde el espacio una enorme estructura blanca que avanzaba por las aguas próximas a Groenlandia. Las imágenes captadas el 12 de junio de 2026 mostraban una superficie cubierta por llamativas manchas azuladas y rodeada de hielo fragmentado en el estrecho de Dinamarca. Su presencia resultaba especialmente singular porque había recorrido una distancia considerable desde la zona en la que los especialistas sitúan su origen. Las observaciones del instrumento OLI (Operational Land Imager) permitieron identificar la estructura como un iceberg y descartar que se tratase simplemente de una gran extensión de hielo marino antiguo. Alexis Denton, oceanógrafo y científico jefe de la International Ice Patrol, señaló varios indicios: su cercanía a la costa, una tonalidad más blanca y unas dimensiones claramente superiores a las del hielo que lo rodeaba. El bloque alcanzaba aproximadamente 17 kilómetros cuadrados cuando fue fotografiado por el satélite. La extensión convierte a este iceberg groenlandés en una formación excepcional para la región, aunque continúa lejos de las dimensiones que pueden alcanzar los gigantescos bloques desprendidos de las plataformas de la Antártida. Sus 17 kilómetros cuadrados equivalen a unas cinco veces la superficie de Central Park, en Nueva York, y lo sitúan en una escala comparable a la de una pequeña ciudad como Ceuta. Además, la escena captada desde el espacio reveló una red de estanques de agua de deshielo sobre su superficie. Un viaje de más de 1.000 kilómetros Los especialistas del Servicio de Hielo de Groenlandia del Instituto Meteorológico Danés han situado el origen de este viajero helado en Jøkelbugten, una bahía localizada en el noreste de Groenlandia. Keld Quistgaard, asesor sénior de hielo del organismo, explicó que determinar con exactitud el punto del que se desprendió resulta más complicado. Una de las posibilidades contempladas es que proceda de Zachariæ Isstrøm o de los restos de la plataforma de hielo situada junto a este glaciar. Imagen que muestra la posición del iceberg en el estrecho de Dinamarca (NASA Earth Observatory/Lauren Dauphin) Reconstruir su trayectoria tampoco ha sido sencillo. Durante la primavera, la bahía y las áreas costeras próximas permanecen ocupadas por abundante hielo marino y fragmentos de icebergs, una circunstancia que dificulta diferenciar unos bloques de otros mediante imágenes de satélite. A finales de mayo, la estructura todavía estaba rodeada por numerosos elementos de aspecto similar. Fue al desplazarse hacia el sur, mientras disminuía el hielo circundante, cuando su enorme silueta empezó a distinguirse con claridad. Christopher Shuman, glaciólogo retirado de la Universidad de Maryland, considera que determinados rasgos ofrecen pistas adicionales sobre su procedencia. A su juicio, resulta más probable que el iceberg se separase de los restos de la plataforma que directamente del glaciar, ya que los bloques originados en Zachariæ Isstrøm suelen tener dimensiones menores. Su superficie, perforada por numerosos estanques de agua de deshielo, presenta además una apariencia que el especialista comparó con un queso suizo. El deshielo marca su destino El recorrido continuó durante todo el verano hasta llevar al iceberg mucho más lejos de su punto de partida. A mediados de agosto se encontraba aproximadamente a 1.500 kilómetros de la bahía de origen, después de desplazarse hacia el sur impulsado por la corriente costera de Groenlandia y acercarse progresivamente al Atlántico Norte. Las imágenes más recientes citadas por la NASA ya mostraban señales de fragmentación, un proceso que Quistgaard esperaba que continuase durante el resto del mes. TE PUEDE INTERESAR La ruptura del bloque dentro del estrecho de Dinamarca reduce, además, las posibilidades de que sus restos terminen alcanzando rutas marítimas más transitadas situadas junto al extremo meridional de Groenlandia. "Su viaje es un recordatorio de la Tierra dinámica, así como de la variabilidad estacional del hielo en esta parte del Atlántico Norte", afirmó Shuman. Una observación realizada por el satélite Landsat 9 de la NASA ha permitido seguir desde el espacio una enorme estructura blanca que avanzaba por las aguas próximas a Groenlandia. Las imágenes captadas el 12 de junio de 2026 mostraban una superficie cubierta por llamativas manchas azuladas y rodeada de hielo fragmentado en el estrecho de Dinamarca. Su presencia resultaba especialmente singular porque había recorrido una distancia considerable desde la zona en la que los especialistas sitúan su origen.