Muchos pacientes llaman a la consulta de su médico durante la noche para pedir una segunda opinión sobre un síntoma preocupante, y la respuesta siempre es la misma: ante la duda, acuda a urgencias.

Rara vez es la respuesta que alguien espera. Si llaman en lugar de ir ya en camino, suele ser porque esperan que les aseguren que no necesitan ir al hospital a las 2 de la madrugada. Créanme, como médico y como paciente, he estado en ambos lados de esa conversación.

El problema es que puede ser imposible asegurar a alguien que está bien sin comprobar sus constantes vitales, realizarle un examen físico y, posiblemente, hacerle algunas pruebas.

La mayoría de la gente reconoce que cuando el dolor es insoportable (un 10 sobre 10) o cuando ven que el inodoro se llena de sangre roja brillante, necesitan ayuda.

Pero a lo largo de los años atendiendo llamadas de pacientes durante la noche, he escuchado muchos síntomas que inmediatamente hacen saltar las alarmas, incluso cuando no parecen alarmantes para alguien sin formación médica.