María Pérez de la Peña |
Madrid (EFE).- El 13 % de los trabajadores de la UE dice que se siente física y emocionalmente agotado de forma crónica por su trabajo, el primero de los tres principales síntomas del ‘burnout’ o síndrome de desgaste ocupacional, a los que se suman la reducción de la eficacia profesional y una actitud de desapego, irascibilidad y cinismo.
El dato está recogido en el último informe sobre riesgos psicosociales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el que no se hacen estimaciones de cuántos trabajadores podrían sufrir el síndrome, algo que la propia organización reconoce a EFE que «es difícil de cuantificar de forma consistente».
En 2022 la Organización Mundial de la Salud (OMS) abrió la puerta a la consideración del ‘burnout’ como enfermedad laboral en todos los países miembros, al incluirlo en su clasificación internacional de enfermedades (CIE-11) como un padecimiento derivado del trabajo, cuando hasta entonces estaba encuadrado en «problemas relacionados con la dificultad en el control de la vida».
En España la ley no reconoce como enfermedad profesional este síndrome, que en la práctica se tramita como contingencia común, salvo cuando los tribunales lo han reconocido como accidente laboral, casos puntuales en los que se ha demostrado con claridad la relación directa entre el deterioro de la salud y las condiciones del puesto de trabajo.







