El Chocó sigue siendo el departamento con mayores niveles de indisponibilidad del servicio tras el terremoto.Foto: Cortesía MinResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00El 10 de agosto, la tierra tembló con fuerza en Colombia. El sismo de magnitud 7,4 dejó a más de 154.000 familias afectadas, muchas de las cuales perdieron sus bienes y viviendas. Semanas más tarde, los estragos del terremoto siguen latentes.La violentas ondas de energía desatadas a más de cien kilómetros debajo del municipio de San José del Palmar no solo generaron estragos en las viviendas, edificaciones y vías del occidente colombiano, sino también en las redes de telecomunicaciones. Según lo descrito por operadores como Claro y WOM, el fuerte remezón causó estragos en antenas, bases y demás infraestructura necesaria para que los colombianos se puedan comunicar con sus teléfonos celulares. En muchas, la afectación se dio por cortes en el suministro de energía. Chocó, por ejemplo, perdió todo su suministro eléctrico, mientras que el Eje Cafetero cerca del 80 % y el Valle del Cauca aproximadamente el 70 %.Esta situación se agravó por el evidente aumento en la demanda (el grueso de los colombianos quería saber cómo estaban sus amigos y familiares), lo que genera una saturación de las redes y, por ende, una afectación en su correcto funcionamiento.Por varios minutos, y algunos sectores horas, el occidente colombiano estuvo incomunicado. Desde Bogotá muchos intentaron llamar a familiares y amigos que se encontraban en departamentos como el Cauca, Valle del Cauca y Chocó. Los mensajes de Whatsapp no llegaban, las llamadas telefónicas no entraban. Un reporte de Ookla (basado en sus mediciones de speed test y la información del portal Downdetector) señala que, en las zonas más afectadas por el terremoto, casi tres de cada diez teléfonos permanecieron sin servicio después de cuatro horas y media de la tragedia.“Los dispositivos en Chocó siguieron deteriorándose un día entero más, hasta un pico del 42%, mientras el resto del país se recuperaba”, detalla. Las cifras entregadas por El Ministerio de las TIC muestran que, al 10 de agosto, departamentos como Risaralda registraban un nivel de conectividad de apenas 40,34 %. Para el 19 de agosto, la recuperación de la infraestructura permitió que este indicador ascendiera al 91,70 %.Chocó, sin embargo, continúa siendo el departamento más afectado. Allí, el nivel de conectividad pasó de 64,54 % tras el terremoto a 89,22 % al 19 de agosto.En la siguiente herramienta puede visualizar la evolución que ha tenido la recuperación de la conectividad en los departamentos más afectados.La más reciente revisión hecha por la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) detalla que los departamentos con mayores porcentajes de indisponibilidad son Chocó (11,7 %), Risaralda (6,8 %), Tolima (2,7 %) y Valle del Cauca (2,4 %).El terremoto no solo puso a prueba las redes móviles de Colombia, sino también la capacidad de los operadores para responder ante un evento de esta magnitud. Las cifras sobre la evolución en la recuperación de la disponibilidad del servicio dan cuenta del arduo trabajo realizado para restablecer la conectividad y seguir avanzando en las zonas más afectadas.La radiografía de la afectaciónLos datos de Ookla muestran el detalle de lo que sucedió tras el terremoto. Su análisis señala que, por ejemplo, Claro fue el operador con mayor proporción de sitios apagados en las zonas más afectadas, con una relación aproximada de uno de cada cinco. Aun así contuvo la indisponibilidad máxima de sus usuarios en el 10%, frente al 16% de Movistar y el 13% de Tigo.“WOM, que depende en mayor medida del roaming nacional, trasladó más tráfico a las redes de otros operadores. El tráfico de Movistar también se volcó sobre Tigo, una primera evidencia a escala de desastre de que su integración de redes puede funcionar como capacidad de restauración compartida cuando fallan partes de cualquiera de las dos”, detalla.El internet satelital ha sido la alternativa de respaldo más rápida disponible. En este contexto, Starlink ofreció su servicio gratis en cinco departamentos afectados en un plazo de 30 horas. El uso de estos equipos subió cerca de un 40%, según los datos de Ookla, mientras la velocidad mediana de descarga aumentó un 11%. Otro ejemplo de esto son las antenas que el Gobierno nacional desplegó en los territorios afectados, especialmente en escuelas.Los análisis hechos por Ookla también muestran que entre más intenso sea un sismo mayores son las afectaciones que se presentan en las redes de telecomunicaciones. “Al cruzar millones de nuestros datos de señal en segundo plano con la cuadrícula de intensidad de un kilómetro del USGS, obtenemos una curva de fragilidad de la red móvil, un concepto tomado de la ingeniería sísmica. En términos simples, muestra cómo la probabilidad y la severidad de la interrupción de la red aumentan a medida que el temblor se hace más fuerte”, explica.Lo mismo pasa con las telecomunicaciones fijas, pues los reportes de Downdetector y en el monitoreo IODA de Georgia Tech muestran que las señales regionales de sondeo cayeron hasta un 60% en Risaralda aunque sus detectores a escala nacional no registraron ningún evento.La otra emergencia, que muchos colombianos desconocen, ocurre cuando comienzan las labores de recuperación de los servicios de telecomunicaciones.Según lo detallado por Ookla, en la medida en que los usuarios se fueron reconectando, la latencia (la velocidad en que tardan en comunicarse los equipos) y la pérdida de paquetes se duplicó. En Valle del Cauca, por ejemplo, la velocidad mediana de descarga móvil en la tarde del sismo cayó a 8,24 Mbps, frente a 28,99 Mbps en lunes comparables.Lo que se ve aquí es que restablecer la energía o reencender los sitios no es el final de la recuperación. Las redes también necesitan suficiente capacidad de reserva para absorber el pico de tráfico cuando grandes cantidades de usuarios se reconectan a la vez.Tras su análisis, Ookla resalta que “Colombia no tiene hoy un requisito mínimo de energía de respaldo para los sitios de red, un vacío que el trabajo de resiliencia de la OCDE identifica como central para mantener las redes vivas durante una falla eléctrica. El fin de la ventana gratuita de Starlink el 12 de septiembre, las pérdidas permanentes de sitios y el ritmo de la reconstrucción del Chocó mostrarán si este evento cambia la política de resiliencia colombiana”. 💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas? 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