Las herramientas de calor son grandes aliadas para conseguir un alisado o unas ondas bien definidas.
Sin embargo, lograrlo no requiere de aplicar el máximo calor, sino de utilizar la temperatura adecuada.
Aunque la recomendación más común es aplicar protector térmico antes del peinado, cada estructura capilar es única y requiere un nivel de calor específico para evitar la resequedad, el quiebre y el daño.
Lea también: El corte de cabello perfecto: guía de expertos según su tipo de rostro El estudio del pelo realizado por Dyson, una empresa global y familiar fundada en 1993 y dedicada a la investigación y tecnología capilar, profundiza en las características y necesidades de los distintos tipos de cabello.
Según dicho estudio, el grosor y la textura del cabello determinan cuánto calor necesita para cambiar de forma.









