Shane Arthur, coach ejecutivo en Raleigh, Carolina del Norte, aconseja no trabajar los domingos y "cuidar" mañanas de los lunes para iniciar la semana laboral sin reuniones.El especialista implementa rutinas de inicio y cierre. Los lunes dedica entre dos y tres horas a tomar café, escribir en su diario y usar la computadora sin sumergirse directo en llamadas laborales.Arthur rechaza la tendencia de preparar la semana el domingo a la noche: "Muchos de mis clientes son dueños de negocios, CEO y ejecutivos que están trabajando demasiado de manera constante", señaló.Para el entrenador, resguardar al menos la primera hora del lunes y la última del viernes es fundamental: "El truco consiste en no tener reuniones", remarcó sobre la importancia de ese espacio.Los viernes por la tarde evita llamadas tardías, revisa tareas pendientes y planifica la semana siguiente. Destaca que así evita llegar desconectado a la rutina familiar a las 5 de la tarde.En sus sesiones sugiere priorizar las tareas clave del día. Critica que muchos ejecuten tareas pendientes por la noche tras pasar la jornada ocupados en llamadas sin resolver lo importante.Arthur afirmó: "Una semana laboral bien organizada, estructurada, de 35 horas le gana siempre a una semana apresurada de 45 horas". Su objetivo es lograr un flujo de trabajo más fluido.Un CEO a quien capacitó durante dos años le contó junto a su esposa en un torneo de golf cómo esta metodología había transformado positivamente la convivencia de su familia.El profesional advirtió que la hiperconectividad actual eliminó las viejas barreras del trabajo y sostiene que la integración laboral y personal requiere de una gestión consciente.Padre de niños de 8 y 10 años, Arthur reflexiona sobre los arrepentimientos y prefiere priorizar el tiempo familiar antes que viajes de trabajo que no resultaban imprescindibles.
"Soy coach ejecutivo: les digo a mis clientes que no dediquen la noche del domingo a prepararse para el trabajo del lunes"
El profesional advirtió que la hiperconectividad actual eliminó las viejas barreras del trabajo y sostiene que la integración laboral y personal requiere de una gestión consciente.







