El estadounidense Daksh Gupta es el consejero delegado de Greptile, una (otra) empresa de inteligencia artificial. En lo que bien puede ser un intento de llamar la atención, ha explicado en X que cuando entrevista a un posible empleado le deja claro que no ofrece ningún equilibrio entre vida profesional y personal. En su compañía se trabaja unas 80 horas a la semana: 14 cada día de lunes a viernes y alguna más en fin de semana....

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recently i started telling candidates right in the first interview that greptile offers no work-life-balance, typical workdays start at 9am and end at 11pm, often later, and we work saturdays, sometimes also sundays. i emphasize the environment is high stress, and there is no…

Su tuit suma un millar de respuestas, que van de la admiración al horror, pasando por el resignado “al menos es sincero”, además de, según comenta él mismo, centenares de amenazas de muerte. En una entrevista posterior, Gupta añadió que reclama a su plantilla el mismo nivel de dedicación que él se autoexige, lo que es absurdo. Entiendo que quiera triunfar con su proyecto y que eso le requiera un esfuerzo, pero la mayoría de los empleados de la mayoría de las empresas trabajamos para pagar el alquiler y, sobre todo, para mantener nuestros propios proyectos de vida. Y en ello el trabajo muy posiblemente ocupa una posición secundaria frente a la familia, los amigos y las ocupaciones que no dan dinero, pero sí placer, como viajar, leer, escribir, visitar museos, jugar con los sobrinos, beber algún vino de vez en cuando o tocar (mal) la guitarra. El camarero de un estrella Michelin o el programador de una empresa tecnológica pueden estar muy orgullosos de su trabajo, por supuesto, pero es muy probable que no sientan la necesidad de trabajar 80 horas a la semana para hacer realidad los sueños de su jefe.