Análisis Exclusivo suscriptores educación virtual Foto: iStockSUBDIRECTOR VIDA24.08.2026 10:15 Actualizado: 24.08.2026 10:15
La educación superior en Colombia atraviesa una transformación silenciosa, pero contundente: cada vez más estudiantes eligen cursar sus programas de pregrado y posgrado sin pisar un aula física. De acuerdo con las cifras más recientes reveladas por el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (Snies), la modalidad virtual ya es escogida por al menos uno de cada cuatro estudiantes matriculados en el país. LEA TAMBIÉN No es un dato menor que la cuarta parte de quienes cursan estudios superiores en Colombia, entre pregrado y posgrado, lo hagan hoy de manera virtual. Mucho menos si se tiene en cuenta que hace apenas seis años esta modalidad representaba solo el 10 por ciento del total, y una década atrás no superaba el 5 por ciento.Concretamente, el Snies reportó 716.857 matrículas virtuales para 2025, dato revelado en las últimas semanas. Esa cifra equivale al 26,32 por ciento de las 2'723.364 matrículas totales registradas en todo el sistema de educación superior colombiano durante ese año. Además, representa un incremento de 134.136 estudiantes frente al dato registrado en 2024, cuando la modalidad virtual sumó 582.721 matriculados.Se trata de un crecimiento acelerado si se compara con el comportamiento histórico de la modalidad. En 2017, año en que la educación superior alcanzó su cifra más alta de matrículas antes de la pandemia, con 2'446.314 estudiantes en total, los programas virtuales apenas reportaban 169.231 matriculados, es decir, el 6,92 por ciento del total.Desde entonces, el número general de estudiantes matriculados en el sistema ha subido y bajado de un año para otro, sin una tendencia definida. Sin embargo, las matrículas virtuales han mantenido un ascenso constante, con un momento de explosión especialmente marcado durante los años de la pandemia, tendencia que no se ha revertido ni siquiera después de que terminaran las restricciones sanitarias.Entre 2020 y 2021, las matrículas virtuales crecieron en 123.703 estudiantes, al pasar de 251.383 a 375.086 en un solo año. En 2022 llegaron a 446.063, con un incremento de 70.977 frente al año anterior. Para 2023, la cifra ascendió a 518.068, es decir, 72.005 matrículas adicionales."Lo que más llama la atención es que no es que las matrículas en programas virtuales crezcan porque el sector en general crezca, sino porque los jóvenes cada vez prefieren más esta modalidad, y las universidades lo ofertan más. De hecho, de 2018 a 2023 hay solo 35.000 estudiantes más en todo el sistema. Pero en ese mismo lapso, los programas virtuales pasaron de tener el 8,2 por ciento de los estudiantes al 20 por ciento", explica el analista educativo Ricardo Rodríguez.Y agrega, refiriéndose a las cifras más recientes: "Para 2025, el incremento fue del 23 por ciento en las matrículas en modalidad virtual, mientras que las matrículas generales del sector de la educación superior se incrementaron solo un 6 por ciento".Para el experto en educación virtual Fernando Aristizábal, este comportamiento confirma que el fenómeno trasciende la coyuntura sanitaria que lo impulsó en un primer momento. Según explica, desde su aparición, las carreras en línea han venido ganando estudiantes de manera ininterrumpida, tal como lo muestran los datos del Snies: "No fue una cuestión exclusiva de la pandemia, aunque el confinamiento ayudó y obligó a las universidades a ampliar y diversificar su oferta de programas virtuales. Pero no solo no se hubieran mantenido las matrículas, sino que no hubieran seguido en aumento, si esta no se hubiera vuelto una verdadera alternativa para los jóvenes".Esta lectura es respaldada por un informe del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE), de la Universidad Javeriana, en el que los investigadores sostienen que la virtualidad es una oferta que había tomado relevancia desde antes de la llegada del covid-19. De hecho, según el informe, algunas instituciones ya eran expertas en esta modalidad, mientras que otras se vieron obligadas a incursionar en ella más recientemente, empujadas por las necesidades que planteó la pandemia.Profesor universitario dictando clases virtuales a sus alumnos. Foto:Mauricio MorenoLa presencialidadY es que esa predilección cada vez mayor por la virtualidad se complementa con una caída sostenida en las matrículas de las carreras tradicionales presenciales durante los últimos años, e incluso en la modalidad a distancia, ambas registrando apenas un leve incremento en 2025.Concretamente, las carreras presenciales alcanzaron su pico de matrículas en 2017, con 1'994.043 estudiantes. Desde entonces, la cifra no ha dejado de caer, hasta llegar en 2025 a 1.791.657 matriculados. Llama la atención que su peor caída se registró en 2023, cuando ya había pasado la pandemia y, en teoría, las condiciones para el regreso a los campus estaban normalizadas: ese año la modalidad presencial perdió 47.000 estudiantes.Algo similar ocurre con la educación a distancia, que pasó de tener 283.040 estudiantes en 2017, su cifra más alta, a 188.949 en 2025, es decir, unos 95.000 estudiantes menos en ocho años.Las razones detrás de este fenómeno son varias, explica Rodríguez, quien señala que, si bien la pandemia fue un factor determinante, el fenómeno va mucho más allá de ella: "Claramente en los años del covid-19 era lógico que las personas buscaran programas virtuales ante la incertidumbre que generaba volver alguna vez a los campus. Pero si el fenómeno se ha mantenido es porque evidentemente se le ve como una alternativa valiosa".Según el experto, uno de los principales beneficios de esta modalidad es el factor financiero. Y es que los programas virtuales suelen ser más económicos que los presenciales, incluso cuando se trata de una misma universidad que ofrece el mismo programa en ambas modalidades.Los costos también resultan menores para las instituciones. Una vez cuentan con la plataforma tecnológica necesaria, el número de profesores que se requiere para atender a grupos numerosos de estudiantes es menor, lo que reduce los costos operativos, un factor atractivo para las universidades, que cada año registran más programas en esta modalidad ante el Ministerio de Educación.Otra ventaja que destacan los expertos es la flexibilidad que ofrece la virtualidad para los estudiantes. "Es más provechosa en especial para estudiantes de menores recursos, que tienen que trabajar al tiempo que estudian. El que la mayoría de sus actividades sean asincrónicas permite ajustar los horarios a las necesidades individuales", explica Aristizábal.Sin embargo, esta modalidad también tiene sus desventajas. De acuerdo con las cifras del Snies, las carreras virtuales presentan una mayor tasa de deserción en comparación con las presenciales, un fenómeno que se explica, entre otras razones, por la dificultad de hacer seguimiento cercano a los estudiantes y porque la misma flexibilidad de horarios puede derivar, en algunos casos, en el abandono de los estudios.REDACCIÓN EDUCACIÓN Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







