Javier Milei volvió este lunes a la Casa Rosada después de 23 días y lo hizo para encontrarse con un problema que había quedado pendiente desde antes de su ausencia: cómo conseguir los votos que el Gobierno necesita en el Congreso. Pasadas las 10, el Presidente reunió a sus ministros por primera vez en un mes y medio, en el comienzo de una semana en la que el oficialismo buscará aprobar dos de las iniciativas que considera centrales para esta etapa de la gestión y evitar que se repita el traspié que sufrió con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
La última vez que Milei había encabezado una reunión de gabinete había sido el 9 de julio, después del Tedeum por el Día de la Independencia en la Catedral Metropolitana. Desde entonces, la dinámica presidencial se trasladó casi completamente fuera de Balcarce 50: viajes al exterior, encuentros privados en la Quinta de Olivos y, durante la última semana, una sucesión de discursos públicos. Este lunes, cuando llegó a su despacho pasadas las 9.20, llevaba más de tres semanas sin pisar la sede del Poder Ejecutivo.
El regreso coincidió con un momento en el que la Casa Rosada necesita volver a concentrar esfuerzos en la política doméstica. El miércoles, Diputados debatirá la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la nueva versión de la Ley de Inocencia Fiscal, dos proyectos que Milei considera piezas fundamentales para blindar algunos de los principios económicos de su gestión, en momentos donde la opinión pública alerta acerca del parate de la actividad. La prioridad que adquirieron ambas iniciativas fue suficiente incluso para postergar las conversaciones que Diego Santilli venía manteniendo con gobernadores y sectores de la oposición por la suspensión de las PASO.











