La inteligencia artificial empieza a abrirse paso en la vigilancia de las carreteras catalanas. El Servei Català de Trànsit (SCT) ha realizado una prueba piloto en diferentes puntos de la A-2 y la AP-7 con un sistema móvil de cámaras de alta definición capaz de detectar automáticamente a los conductores que utilizan el teléfono mientras circulan y a los ocupantes que no llevan correctamente puesto el cinturón de seguridad.

El dispositivo consiste en un remolque equipado con varias cámaras, que puede desplazarse por diferentes puntos de la red viaria. Las imágenes registradas permiten observar el interior de los vehículos y un algoritmo analiza el comportamiento de sus ocupantes para identificar posibles infracciones. Además, la movilidad del sistema es su principal punto fuerte en relación a otros dispositivos que están instalados de manera permanente.

Los primeros resultados, correspondientes a los meses de junio y julio, muestran la gran cantidad de distracciones que hay al volante. Durante el periodo analizado, el sistema detectó más de 8.500 casos de conductores utilizando el teléfono móvil. La tecnología puede identificar tanto a quienes sujetan el dispositivo con una mano mientras conducen como a aquellos que lo mantienen apoyado sobre las piernas y apartan la mirada de la carretera para consultarlo.