El presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el primer ministro británico, Andy Burnham, han llegado este lunes a Kiev para conmemorar el día de la Independencia de Ucrania de la entonces Unión Soviética, según ha informado el ministro de Asuntos Exteriores de ese país, Andrii Sybiha. Ambos participarán en los actos organizados por el presidente ucranio, Volodímir Zelenski.Entre las autoridades que también participarán en la conmemoración figuran, entre otros, el primer ministro de Luxemburgo, Luc Frieden; la presidenta de Moldavia, Maia Sandu; o el presidente de Estonia, Alar Karis.“En el día de la Independencia de Ucrania, mostramos nuestro apoyo inquebrantable”, ha escrito a primera hora de la mañana la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen en su perfil de la red social X (antes Twitter). “Hoy, hemos aprobado 6.100 millones de euros para los sistemas de defensa aérea y antimisiles, misiles, municiones y radares que Ucrania necesita con urgencia. Europa está con ustedes hoy, mañana y todo el tiempo que sea necesario”.Entrega de tecnologíaBurnham ha dado luz verde para la entrega a Ucrania de la información tecnológica secreta necesaria para la fabricación de los componentes británicos de los misiles de largo alcance Storm Shadow o SCALP. Fabricado conjuntamente con Francia en el consorcio europeo MBDA, este tipo de misil aire-tierra tiene un alcance de 250 kilómetros. Su capacidad no es tanta como lo que ya obtienen los drones que Kiev lanza contra territorio ruso, pero la entrega de la patente tiene una enorme fuerza simbólica a la hora de reafirmar el compromiso sostenido de apoyo por parte de Londres al esfuerzo bélico del Gobierno de Zelenski.La visita de Burnham a Kiev es la primera desde que se hizo con las riendas de Downing Street. El pasado julio recibió a Zelenski en la base naval de Portsmouth, donde reafirmó su voluntad de mantener “al cien por cien” el respaldo a Kiev iniciado en su día por el conservador Boris Johnson y sostenido por los sucesivos primeros ministros.“La amistad de nuestros dos países sobrevivirá a la guerra ilegal [lanzada por] Rusia. Tanto en el combate como en la posterior reconstrucción, estaremos al lado de Ucrania y crearemos así oportunidades para los ciudadanos de ambos países”, había asegurado Burnham antes de partir hacia Kiev. Su mensaje, como el de sus predecesores, hacía hincapié en las oportunidades económicas que trae de modo añadido el apoyo a Kiev: “Rusia no debe tener la menor duda de nuestra determinación. No nos echaremos atrás hasta que no se logre una paz justa y duradera”.Burnham también copresidirá junto a Francia una nueva reunión por videoconferencia de la llamada “coalición de voluntarios”, el bloque formado por los países que respaldan a Kiev y están dispuestos a contribuir en las medidas que aseguren una futura paz en la región.El Reino Unido ya fue uno de los primeros países europeos en proporcionar a Kiev armamento defensivo de largo alcance en 2023, y desde entonces la fricción con Moscú ha ido en aumento. El diario The Sunday Times informó en exclusiva el pasado fin de semana que el Kremlin había decidido retirar en julio su embajador de la capital británica. Desde entonces, es el encargado de negocios de la delegación quien mantiene la comunicación con el Ejecutivo británico.El martes pasado, Moscú amenazó al Reino Unido con posibles “consecuencias” tras la publicación en la prensa británica de informaciones sobre el uso de drones de fabricación británica por parte del ejército ucranio para atacar objetivos militares e industriales en territorio ruso.Una de las primeras decisiones de Burnham al acceder al poder y relevar a Keir Starmer, en julio, fue la de autorizar la cesión a Kiev de la propiedad intelectual del Stone Cloak, un inhibidor del tamaño de una tableta que el ejército ucranio adhiere ya a sus drones para confundir las señales rusas de detección. Al entregarles la capacidad de producirlos por sí mismos, Londres se garantizaba a su vez obtener información sobre el terreno de guerra de las capacidades del aparato, para agilizar su desarrollo.Ajenos a los actos de Kiev y a los guiños europeos, la guerra sigue su curso en el frente. Las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron durante la pasada noche un avión de combate ruso MiG-29 y dos embarcaciones rusas más en el mar Negro, según han confirmado las autoridades del país invadido por Moscú desde hace casi un lustro. Una de las embarcaciones atacadas era un petrolero; la otra, un buque granelero.
Costa y Burnham llegan a Kiev para conmemorar con Zelenski el día de la Independencia de Ucrania
Von der Leyen reafirma el apoyo europeo al país invadido: “Estamos con ustedes hoy, mañana y todo el tiempo que sea necesario”










