El nombre de Ferran Torres será para siempre una de las puntas de la segunda estrella de la Selección Española. El delantero de Foios (Valencia) envió el balón al fondo de la red para hacer justicia futbolística con el único gol de una tensa final del Mundial ante Argentina. El gol del valenciano fue una reivindicación en toda regla. Ferran había recibido críticas durante el torneo y perdió protagonismo después del primer partido ante Cabo Verde, en el que la Roja no pudo pasar del empate a cero frente a uno de los rivales, a priori, más accesibles del Mundial. Detrás de esa explosión de éxito hay un joven de pueblo, muy arraigado a su familia, que —al igual que Iniesta— ha hablado abiertamente de sus problemas de salud mental, una depresión que incluso le impidió disfrutar del fútbol.La final consagró al 'Tiburón' que empezó a sufrir mentalmente desde su llegada al Barcelona en 2022. Tras un partido en el que el conjunto de Luis de la Fuente propuso mucho más fútbol y mostró una mayor deportividad, la final llegó a la prórroga. Y fue en el segundo tiempo del tiempo extra —como Andrés Iniesta en 2010— cuando Ferran superó a Emiliano 'Dibu' Martínez al rematar un balón que Nico Williams había dejado perfectamente muerto de cabeza en el corazón del área después de un centro al segundo palo de Pedro Porro.Tras el gol, liberado de toda la presión, Ferran pateó el banderín de córner y se fundió en un abrazo colectivo que todavía desprendía incredulidad. Pocos minutos después llegaría la consagración definitiva: España conquistaba su segunda Copa del Mundo. Su decisiva actuación le valió el reconocimiento como MVP de la final, mientras que el premio al mejor jugador del torneo fue para Rodri. Unai Simón recibió el Guante de Oro y Pau Cubarsí fue distinguido como mejor futbolista joven.El gol del valenciano fue una reivindicación en toda regla. Ferran había recibido críticas durante el torneo y perdió protagonismo después del primer partido ante Cabo Verde, en el que la Roja no pudo pasar del empate a cero frente a uno de los rivales, a priori, más accesibles del Mundial. Detrás de esa explosión de éxito hay un joven de pueblo, muy arraigado a su familia, que —al igual que Iniesta— ha hablado abiertamente de sus problemas de salud mental, una depresión que incluso le impidió disfrutar del fútbol. Ese niño que entró a formar parte de las filas del Valencia con tan solo siete años ha aprendido a mantener su bienestar emocional gracias a terapia y a poner la mente en el foco.Carrera de resilienciaCon apenas seis años, Ferran Torres empezó a jugar en el equipo de su colegio y, uno después, ya entrenaba en las categorías prebenjamines del Valencia. “Le pegaba patadas a todo, se veía desde pequeño que iba a jugar al fútbol”, recordaba entre risas en una entrevista con Jordi Wild. A los 12, sus padres se separaron. “Fue un shock para mí porque era bastante pequeño y no supe cómo afrontarlo”, confesó. Aquella situación le llevó a ingresar en la residencia del club pese a vivir a pocos kilómetros de la ciudad deportiva.Reconoce que aquella experiencia le llevó a encerrarse todavía más en sí mismo cuando sufría: “No lo compartía con nadie, me encerraba en el baño yo solo y solucionaba los problemas yo solo. Siempre he sido muy cerrado, muy mío”. Pese a todo, su progresión deportiva nunca se detuvo. Debutó con el primer equipo del Valencia con solo 17 años, dos temporadas después fue traspasado al Manchester City de Pep Guardiola por 25 millones de euros y, en 2021, fichó por el Barcelona, donde juega actualmente. Sin embargo, ha habido piedras en el camino.La actuación de Ferran en la final permite observar algo que no aparece en las estadísticas: la diferencia entre conservar el talento y sentirse capaz de utilizarlo. “El talento siempre está ahí, pero la confianza decide cuánto puede emplear un jugador”, explica el experto en alto rendimiento Xesco Espar en conversación con La Vanguardia. Su estado emocional funciona como “un multiplicador o un divisor”: puede liberar todas sus capacidades o reducirlas a una versión mínima.Eso fue lo que le ocurrió durante su etapa más complicada. Después del Mundial de Qatar de 2022, Torres explicó que había caído en “un pozo sin fondo”. No disfrutaba del fútbol, había perdido el orden en su vida y tardó en aceptar que necesitaba ayuda profesional. La terapia le permitió recuperar el equilibrio y reconstruir una confianza que se había ido erosionando desde su llegada al Barcelona.— Callejeros (@callejerostele) December 10, 2025
Xesco Espar, experto en alto rendimiento: “Un Ferran Torres inseguro deja de arriesgar, de buscar ocasiones y de ocupar los espacios en los que es decisivo”
El especialista en psicología del aprendizaje Xesco Espar, exjugador y entrenador de balonmano, analiza cómo la infancia, la presión y la gestión del error influyeron en la reconstrucción de la confianza del delantero.






