Viviana García |

Londres (EFE).- El descanso anual del rey británico Carlos III en el castillo de Balmoral, en el noreste de Escocia, se ha visto sacudido por el inesperado anuncio del regreso de los duques de Sussex, Enrique y Meghan, al Reino Unido, un retorno a medias tintas que puede reabrir viejas brechas en la familia real.

Como cada verano, el monarca ha seguido la tradición de su madre, la reina Isabel II, de pasar varias semanas disfrutando de la tranquilidad y la naturaleza que rodea Balmoral, el castillo que el príncipe Alberto, marido de la reina Victoria, compró en 1852 y que forma parte de los bienes privados de la familia real.

A estas vacaciones se han unido estos días los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, con sus tres hijos, los príncipes Jorge, Carlota y Luis, antes de que empiecen el colegio la próxima semana, pero se espera que este encuentro familiar sirva para abordar el sorpresivo retorno de los duques de Sussex tras romper con la monarquía a principios de 2020 en medio de fricciones en la familia.

Los duques de Sussex, el príncipe Harry y Meghan, en una imagen de archivo. EFE/ Ricardo Maldonado