Experiencia local Exclusivo suscriptores Desde sus experiencias, piden que más personas se sumen a esta labor que busca apoyar a los damnificados del terremoto.En el centro de acopio en la Unidad Deportiva Alberto Galindo, cientos de voluntarios suman esfuerzos para organizar y coordinar las ayudas a los damnificados. Foto: Alcaldía de CaliPERIODISTA23.08.2026 10:53 Actualizado: 23.08.2026 10:53
Clara Francois, una turista belga que se encontraba de viaje por América Latina, había escuchado que en Cali es donde mejor se baila la salsa en el mundo. Es por eso que no dudó en chulear a la capital del Valle del Cauca como uno de sus destinos en su travesía internacional. Sin embargo, cuando había empezado a disfrutar por unos días de la gastronomía y cultura caleñas, la sorprendió el fuerte movimiento telúrico y le tocó vivir las horas de tensión, caos y destrucción de varias edificaciones que no resistieron la fuerte sacudida del sismo de magnitud 7,4.Clara Francois, voluntaria belga que decidió quedarse en la ciudad para ayudar. Foto:AlcaldíaSu reacción pudo ser la de seguir con su itinerario de países a visitar, pero al ver las dificultades de una ciudad a la cual le tomó cariño, tomó la decisión de cambiar sus planes y quedarse en Cali para ponerse a disposición como parte de los voluntarios en el centro de acopio de la Unidad Deportiva Alberto Galindo, donde se reciben y se coordinan las ayudas para los damnificados de la tragedia. “Me tocó aquí el terremoto y no podía irme sin ayudar. Por eso vine a este centro de acopio y hace una semana que vengo casi cada día para ayudar”, comentó.Uno de los aspectos que más le ha llamado la atención es el sentimiento de solidaridad y la disposición de muchas personas de todas las edades y condiciones físicas que decidieron ayudar. “Aquí en Cali hay algo que vibra conmigo, con mi corazón. Me sorprendió mucho durante el terremoto que por todos lados había demasiados voluntarios. Había filas de personas que querían ayudar y mucha comida, muchas bebidas”, contó.Y agregó: “Amo a Cali cuando está de fiesta, entonces es normal ayudarla también cuando algo como esto pasa”.Eva Pavai-Morche llevaba 12 días en Cali, cuando la sorprendió el terremoto. Foto:Alcaldía de CaliCambió sus planes En este mismo espacio, que días previos al sismo estaba listo para ser la casa del Festival Petronio Álvarez, también se encuentra Eva Pavai-Morche, una profesora alemana que llevaba 12 días en la ciudad cuando ocurrió el terremoto. Cuando empezó a conocer la magnitud de la emergencia, cambió sus planes y se puso al servicio del voluntariado, como una manera de ayudar. “No puedo hacer nada que quisiera. No podría ir a bailar o hacer recorridos. Me gusta más ayudar de esta manera”, explica.Desde su experiencia, resalta el ánimo de los caleños y colombianos que mantienen su disposición de ayudar a otras personas. “Pienso que la gente de Cali es muy fuerte y ayuda y quiere ayudar a los otros que han perdido muchas cosas en el terremoto”, expresó la docente alemana.A la ciudad también han llegado voluntarios desde Estados Unidos. Foto:Alcaldía de Cali‘Me encanta el país y quiero ayudar’Conmovida por las fuertes imágenes a través de las redes sociales sobre la tragedia, Hailey, una profesora estadounidense que se encontraba en Medellín, decidió llegar por primera vez a Cali para ayudar.“Me encanta este país y quiero ayudar en cualquier cosa que pueda”, expresó.Explicó que en el centro de acopio encontró una tarea concreta: revisar las fechas de los productos, contarlos, organizarlos y empacarlos para su posterior entrega. Una labor que considera sencilla, pero necesaria para que las ayudas puedan llegar de manera organizada a quienes las necesitan.“Estoy tan bendecida de ser parte de su comunidad. Las personas aquí son muy fuertes y pueden superar esto. Tienen una comunidad maravillosa”, ponderó.Desde sus capacidades, Danilo Casallas le aporta al voluntariado en Cali. Foto:ParticularAyuda sin límitesEn el centro de acopio, el lenguaje es uno solo: ayudar, por lo que se pueden encontrar todo tipo de personas que, sin importar sus nacionalidades y condiciones físicas, se la juegan por la ciudad. Una de ellas es el caleño Danilo Casallas, quien tiene una discapacidad física asociada a una displasia de cadera y una afectación en la rodilla. Su condición no ha sido impedimento para ser voluntario y, desde sus capacidades, aportar. “Me motivó el sentido de pertenencia como caleño que soy. Las discapacidades, para mí, solo están en la mente. Entonces, es tener empatía por nuestros propios hermanos caleños”, comentó. LEA TAMBIÉN Para Danilo, su presencia, más allá de ayudar, también es un mensaje de invitación a quienes todavía dudan en acercarse: “Que se animen, que hay que tener empatía. Hoy somos nosotros los que estamos dando un aporte. Mañana puede ser uno mismo; por esa tragedia uno no sabe cuándo nos toca”.Lo que une a Clara, Hailey, Eva y Danilo es su voluntad y solidaridad; pese a sus diferencias idiomáticas y culturales, decidieron ponerse al servicio de los más necesitados. En el centro de acopio en la Unidad Deportiva Alberto Galindo, voluntarios organizan las ayudas. Foto:Alcaldía de CaliCali necesita manos: invitación a no bajar la guardiaDesde el voluntariado invitan a que más personas se sumen a ayudar, debido a la disminución de apoyo que han tenido en los últimos días.Según datos de la Alcaldía de Cali, el flujo en el centro de acopio ha disminuido: pasó de cerca de 1100 personas diarias en los primeros días a alrededor de 350 actualmente. LEA TAMBIÉN “Al principio venía mucha gente, incluso se quejaban de que no los dejaban entrar: las filas eran demasiado extensas. Ahora, después de una semana larga, se nota la diferencia. Necesitamos voluntarios; necesitamos manos”, contó Any Palacios, estudiante de Medicina y coordinadora del área de pañales del centro de acopio.Entre tanto, Andrés Darío Ospina, conocido como ‘Mapú’, coordinador de bienestar del voluntariado, detalló que en los primeros días “llegamos a tener 1000 o 1100 personas por jornada; ahora estamos teniendo aproximadamente 350”.Ante este panorama, quienes trabajan en el centro de acopio instan a la ciudadanía a acercarse de nuevo, como en la primera semana, para aportar unas horas de su tiempo.Cabe recordar que los horarios son de 8:00 a. m. a 12:00 m. y de 2:00 p. m. a 8:00 p. m. Las jornadas pueden extenderse ante la llegada nocturna de donaciones.JOSÉ ANTONIO MINOTA HURTADOEL TIEMPO CASA EDITORIALNACIÓN Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








