23 de agosto, 2026 - 08h00La mayoría de los seres humanos sabemos leer, pero pocas veces nos detenemos a pensar qué significa leer. “Leer es interrogar un texto”, dice la investigadora francesa Josette Jolibert. El escritor argentino Alberto Manguel sostiene, en tanto, que leer es la mejor manera de ser consciente de que somos humanos.Los clubes de lectura son canales de expansión del hábito de leer y en Ecuador, y sobre todo en Guayaquil, se ha producido un incremento de estos espacios en los últimos años, lo cual es esperanzador en medio de tanta violencia.Si buscáramos los antecedentes de los clubes de lectura en la ciudad, podríamos pensar quizá en los grupos literarios o en las tertulias, aunque los clubes tal como se los conoce hoy, con un coordinador y con integrantes que de manera sistemática se reúnen para hablar de una lectura en particular, se han puesto en marcha solo en años bastante recientes.La mayoría de los clubes son privados, integrados mayoritariamente por mujeres y las participantes pagan un valor o una adhesión. Desde la pandemia también han proliferado los clubes de lectura virtuales, que la mayoría de las veces tienen costo.En la actualidad, a la par que los clubes pagados, existen clubes gratuitos en espacios universitarios: Bumerán de la Universidad Católica y Ratones de Biblioteca, de la UArtes. Son iniciativas abiertas al público y que convocan, en especial, a la comunidad que estudia en esos centros.También está el Club de Lectura gratuito del Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo, MAAC, que agrupa a gente de disímiles procedencias y edades. Este museo es una institución pública y con proyectos como el Club de Lectura facilita el acceso de la población a sus derechos culturales.El Club del MAAC nació en agosto del 2022. Está celebrando este mes su cuarto aniversario. En este lapso ha realizado más de noventa sesiones y leído 45 libros. Se reúne los martes, cada 15 días, en la Biblioteca Olaf Holm del museo.Se dedicó en los dos primeros años a las obras de escritores ecuatorianos y desde el 2025 lee también autores de diversos países del mundo.En el club nada es obligatorio. Existe un grado de compromiso que cada integrante asume por voluntad propia. Es hermoso constatar cómo cada uno lleva anotaciones, participa en los diálogos y en las actividades que se proponen. Al contrario de los centros educativos, donde la calificación es la norma, en el Club de Lectura toda actividad se la realiza solo por el gusto y por el placer de hacerla.Al Club de Lectura del MAAC asiste un promedio de entre 20 y 25 personas por sesión, todas mayores de edad. La menor tiene 23 años. La mayor, 80. Es un club de lectura mixto. Podría decirse que hay igual cantidad de hombres que de mujeres. Algunos integrantes se mantienen desde la fundación de este espacio, otros han llegado después.A más de incentivar la lectura y el diálogo sobre libros y autores, aquí se produce una convivencia intergeneracional, así como la interacción entre personas de disímiles formaciones y experiencias. Es un espacio de encuentro.Se posibilita, asimismo, que las lecturas se expandan a nuevos lectores. Por ejemplo, una docente que asiste al club trabajó en su institución el tema afro con la novela Jonatás y Manuela, de Luz Argentina Chiriboga. Conoció este libro en el Club de Lectura y luego ella lo propuso a sus estudiantes.Algunos de los integrantes desean replicar la iniciativa lectora en sus barrios, en sus comunidades. Por lo pronto, se activó un club en Samanes. Son pequeñas acciones, pero por pequeñas que sean, cuentan, porque, como dice la escritora Irene Vallejo, “la lectura seguirá cuidándonos si cuidamos de ella”. (O)