El superannuation, más conocido por ser el el sistema de pensiones de Australia, se ha consolidado como uno de los mejores modelos a seguir del mundo, ya no solo por su tamaño y crecimiento sino en gran parte al impacto real en la economía australiana. Un paradigma observado con envidia por muchas de las economías más avanzadas del mundo, incluida España, que afrontan desde hace tiempo grandes conflictos en cuanto a la sostenibilidad se sus sistemas de jubilación y estado de bienestar.En números, los activos del sistema de ahorro para la jubilación suman alrededor de 4,5 billones de dólares lo que le convierten en uno de los mayores fondos destinados a esta cuestión teniendo en cuenta además que esa cifra equivale al 150% del PIB nacional, con previsiones que indican que podría alcanzar cerca del 250% en poco más de 30 años. Más aún, en 25 años el porcentaje de aportación ha ido aumentado de manera progresiva en casi un 10%.
En letras, la principal diferencia estructural frente a otros modelos es la obligatoriedad y aún más la concepción del sistema como uno de aportación definida frente a los de prestación definida, como es el caso de España, que garantiza una acumulación económica mucho mayor. Es de la primera manera que el "pensionista durante el periodo de jubilación recibe lo que ha cotizado durante su vida laboral, con lo que es un sistema de suma cero", tal y como explica el responsable de Análisis Económico de BBVA Research, Rafael Doménech: "La transparencia del sistema es tal que "el trabajador conoce en todo momento qué cantidad hay en su cuenta y qué pensión puede esperar recibir en el momento de la jubilación condicionado a una expectativa de la esperanza de vida"






