"Al funeral de Grace, a finales del verano de 1982, lleg� a M�naco la princesa Diana. Lady Di hab�a congeniado con ella en Londres y quiz� se ve�a en cierto modo reflejada en aquella joven Grace que a�os antes hab�a dejado Estados Unidos para casarse con un pr�ncipe". Louisette L�vy-Soussan Azzoaglio recuerda ahora aquellos a�os en una entrevista con 7, el semanario de Corriere della Sera, mientras repasa una vida estrechamente ligada a la princesa.A sus 91 a�os, Louisette sigue acudiendo cada d�a al Palacio del Pr�ncipe de M�naco, conocido como Le Rocher, donde los Grimaldi reinan desde finales del siglo XIII. All�, en la torre del reloj, trabaj� durante a�os en el despacho que primero ocup� Grace Kelly y que m�s tarde pas� a su hijo, el pr�ncipe Alberto. Como secretaria personal de la princesa, fue adem�s una de las personas que m�s de cerca comparti� su vida cotidiana."El despacho de Grace era amarillo, con detalles en azul, su color favorito, y verde agua... Era verano y yo estaba de vacaciones en Holanda cuando muri�. Llam� a palacio y regres� inmediatamente, sin dejar de llorar. Despu�s una sombra de tristeza cay� sobre el Principado y dur� m�s de un a�o. Rainiero demostr� cu�nto amaba realmente a Grace: nunca quiso volver a casarse. Y eso que no faltaron mujeres de la nobleza que so�aban con convertirse en su segunda esposa", recuerda Louisette, que despu�s de la muerte de la princesa continu� trabajando como secretaria personal de Alberto y que hoy sigue vinculada a la vida social monegasca como presidenta del Club des r�sidents �trangers de Monaco.PREGUNTA. Aquella muerte rompi� el cuento de hadas, el matrimonio de Grace y Rainiero de 1956. �C�mo lleg� usted al Palacio?RESPUESTA. "Grace hab�a nacido princesa, y no s�lo por su elegancia y su belleza. Dentro de dos a�os habr�a cumplido 100 a�os. Me llam� el padre de la actriz Fanny Ardant. La madre era dama de compa��a de Grace y el padre, el coronel Ardant, me dijo: 'Necesito que asistas temporalmente a la Princesse'. As� empec� y despu�s ya no nos separamos".P. Grace lleg� a M�naco con un Oscar por "La angustia de vivir". �Ech� de menos el cine?R. "Alfred Hitchcock la busc� para proponerle interpretar Marnie, pero el pr�ncipe no acept�. Y ella acept� la decisi�n del pr�ncipe, aunque sigui� en contacto con Ava Gardner, Cary Grant y Frank Sinatra. Adem�s, hab�a una sala de cine en el palacio donde de vez en cuando se reun�a con sus hijos para volver a ver sus pel�culas".P. �Cu�nto le pes� aquella renuncia a Hollywood?R. "Creo que Grace estaba ya muy ocupada con su nuevo papel de princesa, que hab�a asumido en M�naco y que se tom� muy en serio, pero todos los actores y actrices, cuando dejan los escenarios, conservan cierta nostalgia. Despu�s la traslad� a los recitales ben�ficos de poes�a que la llevaron a Italia durante los �ltimos a�os de su vida: a Roma, al Vaticano. Los italianos le recordaban un poco sus or�genes irlandeses".P. �Hasta qu� punto est� hoy Alberto vinculado a las ra�ces de Grace?R. "Alberto volvi� a comprar la casa familiar en Irlanda donde hab�an nacido sus antepasados, y tambi�n la casa de Filadelfia, donde el pr�ncipe ha estado muchas veces. Ha heredado su delicadeza, pero tambi�n su capacidad para gestionar momentos complejos. Y, sobre todo, su empat�a hacia la gente".P. �Y por qu� le gustaba tanto Italia a Grace?R. "En la calidez de los italianos encontraba aquella calidez de la gente de Irlanda. Le gustaba la cocina italiana y el car�cter italiano, m�s alegre, m�s soleado, y ese amor por el arte, esa vitalidad que tienen los italianos".P. Al fin y al cabo, los Grimaldi llegaron desde G�nova, la dinast�a tiene or�genes genoveses.R. "Hab�a una se�ora de G�nova que recortaba los art�culos sobre la princesa y hac�a con ellos un libro que cada a�o llevaba a Grace. Un d�a recib� en mi escritorio del Rocher una carta an�nima que invitaba a la princesa a no recibir m�s a aquella se�ora porque 'no estaba a la altura de una princesa'. Firmaba 'la alta sociedad de G�nova'. Nos re�mos mucho y sigui� recibi�ndola hasta su muerte".P. Oriana Fallaci escribi� sobre Grace: "El personaje femenino m�s sencillo y complicado que ha tenido nuestra generaci�n. S�lo los perezosos la definen como una esfinge sin secretos".R. "S�, era una mujer con mil facetas. Sencilla con la gente sencilla y muy sofisticada con personalidades del cine y del teatro. Conoci� a John F. Kennedy y a la primera dama Jacqueline durante una visita de Estado a Washington en 1961, y tambi�n al general De Gaulle o a Josephine Baker: en una �poca en la que ser negro era dif�cil en EEUU, admiraba c�mo Baker hab�a alcanzado el �xito gracias a su inteligencia. Grace le encontr� una casa en M�naco, hizo venir a los hu�rfanos que Baker hab�a salvado de la miseria y, despu�s de la muerte de Baker, se ocup� de aquellos chicos... Hoy algunos todav�a viven y trabajan en M�naco".P. �C�mo fue la relaci�n con De Gaulle? Rainiero y De Gaulle se enfrentaron.R. "De Gaulle estaba enamorado de ella, sent�a una admiraci�n extraordinaria por Grace y esa fascinaci�n ayud� a rebajar las tensiones, aunque Grace no se ocupaba de pol�tica. Sin embargo, Rainiero siempre le ped�a opini�n, confiaba mucho en ella y le encarg� las celebraciones del centenario de Montecarlo, el Bal du Centenaire. Ella hizo venir a Margot Fonteyn y Rudolph Nureyev".P. �C�mo era Grace en el d�a a d�a?R. "Se ocupaba de sus hijos, de la escuela, ven�a todos los d�as al despacho para revisar las cartas, recib�a a gente, iba a la Cruz Roja. Despu�s, durante sus �ltimos a�os, le gustaba subir a Roc Agel, recoger flores y hacer cuadros con ellas. Era presidenta del Garden Club de M�naco, una tradici�n que continu� su hija Caroline".P. Roc Agel tambi�n es muy querido por Alberto y Charl�ne. �Por qu�?R. "Porque all�, en las alturas sobre M�naco, no existe el protocolo de la Corte del Rocher. Rainiero se entreten�a all� modelando esculturas, le gustaban los trabajos manuales. Como ahora para Alberto y Charl�ne, era importante disponer de un buen retiro fuera del palacio. Y a Grace le gustaba caminar, as� se manten�a en forma. Mientras paseaba recog�a flores, que despu�s secaba personalmente, y lleg� a exponer estas obras en una galer�a de arte parisina cerca del Faubourg Saint-Honor�. M�s tarde, en EEUU, una firma de ropa de hogar lleg� a crear una colecci�n de s�banas y textiles dom�sticos con estampados de los cuadros de flores de la princesa... Qu� tristeza recordar cuando muri� Grace, aquella sombra negra sobre el Principado. Pero ahora la princesa Charl�ne aporta a M�naco un nuevo aire de entusiasmo y juventud".P. �Qu� le gusta a la princesa Charl�ne? Entrevistada por el Corriere nos dijo: "El deporte y el agua son mi lenguaje".R. "S�, el deporte forma parte de su vida y sigue con pasi�n el trabajo de su Fundaci�n, que lucha contra las muertes por ahogamiento. Y la atenci�n de Charl�ne hacia sus dos hijos, Jacques y Gabriella, me recuerda mucho a cuando los pr�ncipes eran peque�os en palacio".P. Usted vio crecer a Alberto. �C�mo es el pr�ncipe?R. "Durante su juventud supo utilizar el deporte como una lecci�n de disciplina para su futuro en el trono y ha demostrado sabidur�a y determinaci�n. Y tiene una memoria extraordinaria".P. Los Grimaldi, con las princesas Caroline y St�phanie y tantos nietos, son ya una tribu. �C�mo es actualmente la relaci�n con los Kelly, las ra�ces estadounidenses de Grace?R. "Son tres personalidades muy diferentes: Alberto, su hermana mayor, la princesa Caroline, y St�phanie. Pero son una familia muy unida. Grace llev� a M�naco el esp�ritu m�s abierto de los estadounidenses. Hac�a las cosas a su manera, al estilo americano. Y los Kelly ven�an a menudo desde Filadelfia a visitarla. Recuerdo las visitas de su madre Margaret, de su padre Jack, del hermano y de las hermanas de la princesa... Hoy vienen sus hijos".P. �C�mo era vivir con Grace?R. "Cuando perd� a mi marido, me llev� con ella a Par�s, donde estudiaban Caroline y St�phanie. All�, el pianista Rubinstein nos invitaba a su casa a escucharlo y cu�ntas veces nos encontramos con Maria Callas. Fue Grace quien la ayud� a superar los momentos m�s duros cuando Onassis la abandon�".