La comida se ha convertido en el idioma más eficaz entre los capuchinos de cara blanca y una máquina instalada en plena selva costarricense, porque tocar una pantalla puede terminar en una rodaja de plátano seco y algunos animales ya han aprendido a pedirla con manos o boca.
En dos semanas de pruebas con dos grupos, 16 monos se acercaron o interactuaron voluntariamente con el dispositivo, diez aprendieron a activar la recompensa y al menos ocho conservaron la asociación entre pantalla y alimento. Algunos incluso descubrieron que podían besar la superficie para conseguir su premio, una solución bastante apañada para una conversación entre primate y ordenador.
CapuchinAI estudia la inteligencia animal dentro del bosque
El sistema CapuchinAI, descrito en un trabajo publicado en el American Journal of Primatology, busca estudiar la inteligencia de capuchinos salvajes sin sacarlos de su entorno habitual en la Reserva Forestal de Taboga, en Guanacaste.
La instalación reúne inteligencia artificial, cámaras, una pantalla táctil y un dispensador automático de comida, de modo que cada acercamiento puede convertirse en una prueba registrada mientras los animales siguen moviéndose libremente por el bosque.






