Una actividad que durante décadas ocupó un lugar periférico con el Prode (pronósticos deportivos) y que desde que habilitaron la modalidad online empezó a crecer exponencial mente hasta instalarse en el centro mismo del espectáculo. Así empieza todo. Agencias de apuestas, carteles alrededor de la cancha, publicidades en las transmisiones, influencers ofreciendo códigos de descuento en las redes, las aplicaciones en el teléfono y las cuotas que te aparecen en vivo mientras se está jugando el partido. Gabriel Garzola estudió hace más de diez años como existe una “relevancia del marketing en las percepciones y comportamientos relacionados con las apuestas deportivas en diferentes grupos de edad”. La inmediatez y facilidad son claves. Ya no hace falta esperar al final de la fecha, como pasaba con el Prode, para saber si ganaste o perdiste. Hoy, se puede apostar por un gol, un penal, una tarjeta y hasta un córner. Lo que ocurre con las apuestas es un cáncer, una enfermedad que crece, invadiendo cada vez más terrenos y sin detener su expansión.
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