23/08/2026 a las 09:00h.

Cuando una persona se plantea pedir una hipoteca para adquirir una vivienda, lo hace pensando en el futuro. Pero no en el futuro a largo plazo, sino más bien en qué pasaría en un futuro cercano si no puede afrontar el préstamo que acaba de recibir.

Y es que pedir una hipoteca te convierte prácticamente en matemático. Obliga a saber hacer cuentas de todo tipo, a entender de maniobras bancarias, de impuestos, a pensar en tener una entrada para que esta sea menor, a pensar en los intereses... y así, una lista de tareas que no tiene fin.

Pero siempre pensando en un periodo determinado lo más corto posible, ya que lo ideal para la mayoría es no contraer una deuda a largo plazo. Cuanto antes podamos tener el bien en propiedad, en este caso el inmueble, y que ninguna parte sea del banco, mucho mejor.

El miedo a las hipotecas