Hay miles de asentamientos mucho más antiguos, algunos habitados de forma continua desde hace milenios, como el caso de Cádiz, fundada por los fenicios hacia el 1100 a. C. Sin embargo, si hablamos del primer lugar de España que recibió un reconocimiento jurídico de su autonomía, tenemos que viajar hasta la provincia de Palencia.

Concretamente, hasta el municipio de Brañosera, donde en el 824 ocurrió un episodio que cambió para siempre la historia de España. Fue el año en que el conde Munio Núñez y la condesa Argilo, que ejercían el gobierno y el poder sobre la zona, concedieron una serie de derechos a los vecinos para organizarse autónomamente.

Todo ello quedó registrado en la llamada “carta puebla”, un documento que regulaba los derechos y deberes de los habitantes y que les concedía la capacidad de organizar su propio gobierno mediante un concejo. Se trata de la carta puebla más antigua conservada en España, motivo por el que Brañosera es considerada el primer municipio documentado del país.

Los derechos de la carta

Gracias a esta concesión, los que vivían en este pueblo de montaña, situado en el norte de Palencia, muy cerca de la frontera con Cantabria, recibieron una serie de privilegios destinados a favorecer la repoblación de la zona. Por ejemplo, el documento autorizaba a los nuevos pobladores a establecerse de forma permanente en la localidad y les concedía el uso exclusivo de los pastos del término municipal.