La bestia acecha en la noche negra de la selva o en la calle de la universidad. O en las altas torres de los nuevos ganadores latinoamericanos de las décadas perdidas. Fuerzas oscuras del machismo, dominación y violencia cotidiana que saca a la luz Pilar Quintana a brazadas hipnóticas sostenida en antagonismos, como orillas del incógnito Pacífico caribeño, centro y margen, lo dicho y lo no dicho, animal y humano, lo masculino y lo femenino. Y desmaleza valiente la colombiana los recuerdos y las experiencias que construyen un destino común. Sin recurrir argucias o mediaciones entre lo real y lo fantástico como el sueño, el delirio o la percepción equivocada, el realismo maravilloso hace boom y troca en realismo siniestro. Noche negra (Alfaguara), en el universo narrativo de La perra y novela en sincronía con Los abismos, ambas finalistas del National Book Award de Estados Unidos de Norteamérica y disponibles en varios idiomas, escarba con las uñas para roer por dentro ¿Acaso hay una frontera precisa donde empieza el dolor? “Se pregunta si ya enloqueció como su abuela y su mamá, si está perdida en su propia cabeza, si ella no es Rosa sino su mamá, abandonada por el marido, si es su abuela, buscando en la noche negra, donde la selva guarda su secreto, el olvidado nombre de su amiga”, en el corazón de las tinieblas de la nueva novela de Quintana, que nunca pierde la capacidad de contar a la manera de un viajero temerario las cosas tal como ocurren en sí, al estilo de sus amados Joseph Conrad y Robert Louis Stevenson. Noche negra puede leerse en la tradición de las novelas de aventuras, con alguien desclasado que inicia un viaje a lo desconocido, pero con perspectiva feminista. “En las novelas de la selva clásicas el protagonista es hombre y va con un machete y las botas abriendo camino y viviendo las aventuras. Pero uno se pregunta, ¿a qué le olerá la ropa porque no la ha lavado ni una sola vez? No lo vemos limpiando, no lo vemos cocinando. Esta es una novela con un personaje mujer que está con el machete y las botas, teniendo su aventura, abriendo trocha entre la selva, pero además preocupándose por la subsistencia diaria, por lavar la ropa, cocinar los alimentos, limpiar la casa. Llevar unas rutinas de las que ella siente que si ella no hace, el mundo se acaba. Porque sentís que si sos mujer el mundo se acaba si no haces esas rutinas. Pero ella vive esa aventura de la misma forma como la vivirían los hombres y sufre las mismas amenazas del medio natural hostil. Pero además tiene una amenaza adicional: la mirada acosadora del hombre por ser una mujer”, acota la escritora de la perturbadora colección de cuentos Caperucita se come al lobo, que la ubicó entre las grandes escritoras de Latinoamérica compañera de ruta de la uruguaya Fernanda Trías y la argentina Selva Almada.
Nuevos cuentos de amor, de locura y de muerte
En “Noche negra” (Alfaguara), la escritora colombiana Pilar Quintana vuelve a internarse en la selva del Pacífico caribeño para explorar un territorio donde la violencia, el machismo y el miedo borran las fronteras entre lo humano y lo animal, lo real y lo imaginado. Con la novela de aventuras como trasfondo y una mirada decididamente femenina, la autora de “La perra” transforma el viejo realismo maravilloso latinoamericano en un inquietante realismo siniestro.






