Actualizado a las 09:47h.

No es la situación más habitual en nuestro país, pero hay algunos jóvenes que prefieren la vida tranquila del campo al ritmo frenético de una ciudad. Cuidar un huerto, criar animales, recoger leña y sañir a cazar es la rutina ideal para estos chicos rebeldes que desafían el estilo de vida hiperconectado que se espera de ellos.

Arnau es uno de estos nuevos vecinos rurales. Ahora tiene 24 años y lleva seis viviendo de forma autosuficiente en la casa de campo de su familia. En su finca consigue todo lo necesario: verduras, carne de calidad, agua mineralizada, electricidad, calor, pieles, un emprendimiento y lo que más valora, la felicidad.

«La mayor diferencia de todas es la vitalidad que te da vivir así. Te da literalmente vida, energía, ganas de hacer cosas, de salir al huerto, de cazar, de irte por la montaña, de montar proyectos, de estar aprendiendo, moviéndote. Eso en la ciudad se me apagó un montón», cuenta en una entrevista concedida al canal Arnau Serrado (@Arnau-Serrado).

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