Rebeca Palacios |
Logroño (EFE).- La localidad riojana de Pradillo de Cameros se ha teñido de colores este sábado en la ‘Fiesta de las almazuelas colgadas’, una tradición textil surgida en los hogares serranos de la necesidad de aprovechar tejidos en épocas de escasez, pero que ha evolucionado hasta convertirse en una artesanía muy cotizada.
La bajada de las altas temperaturas ha animado a centenares de visitantes a acercarse hasta este pueblo de Cameros de apenas 70 vecinos, para recorrer sus calles empedradas y disfrutar del espectáculo visual que ofrecen sus ventanas y balcones, donde durante este fin de semana cuelgan decenas de piezas multicolores.
Un visitante contempla algunas de las piezas colgadas de las fachadas de las casas de Pradillo. EFE/ Raquel Manzanares
La almazuela es una técnica de costura, conocida también como ‘patchwork’, que consiste en unir retales y trozos de telas usadas para formar coloridos patrones geométricos en colchas, mantas, manteles y prendas de vestir.






