Rincón de PetulCabe felicitar a “Prensa Libre” por estos 75 años.

Los aniversarios importantes nos plantean una pregunta que debería ser eminentemente existencial. ¿Somos las instituciones que nos trajeron del pasado? ¿O seremos los agentes de un tiempo por venir? La celebración esta semana de los 75 años de Prensa Libre provoca hacernos nuevamente esa pregunta; no solo respecto de este medio, que está de tan merecidos manteles largos, sino también del gremio periodístico, en un país donde esta labor nos es tan indispensable como nunca.

Sabido es que un reto grande para la preservación del periodismo, como actividad profesional, tiene que ver con la facilidad de publicación que trajo el Internet. Lo que quiso ser la democratización de la información mediante la apertura de canales al público general, terminó también prestándose a fines e intenciones cuestionables. Esto fue clasificado en tres categorías por Claire Wardle y Hossein Derakhshan, en un reputado informe de 2017: La desinformación (cuando se divulga información falsa de manera consciente y con fines abyectos); la información errónea (cuando se comparte algo errado sin saberlo); y la información maliciosa (cuando se divulga información verdadera, pero con el fin de causar un daño). No se critica al canal por el solo hecho de serlo, ni se desconoce que existen canales prestigiosos sin plataformas físicas.