El Durazno, Residencia de Arte e Ideas, es un espacio que se asienta en el valle de Calamuchita y que combina formación intensiva, convivencia e inmersión en el paisaje serrano.
El proyecto, que fue concebido como una pausa reflexiva frente a las exigencias de inmediatez del circuito urbano, puso en marcha su Ciclo 2026 con una serie de clínicas coordinadas por creadores de distintas disciplinas.
La génesis del emprendimiento reside en la confluencia entre la inversión privada y la gestión cultural profesionalizada, en un predio de 118 hectáreas, surcado por más de tres kilómetros de costa sobre el río El Durazno y que constituye el soporte territorial donde se despliega la experiencia.
En ese escenario, la infraestructura proyectada por el arquitecto Nicolás Oks se integra con el monte autóctono para albergar a grupos reducidos en formato de inmersión total. La dirección general del proyecto está a cargo de Florencia Magaril, mientras que la producción y comunicación son articuladas por Andrea Molina.
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